Blog Enjoy the Silence

El lugar perfecto para poder escuchar nuestra voz interior

Una nueva página

Cada uno de nosotros escribe la historia de su vida en un libro que se va completando día a día. Cada instante de vida, sería algo así como esos párrafos que van describiendo una historia en particular. Podría decir que justo este día escribo una nueva página de mi libro. No son páginas pequeñas precisamente. En realidad, si cada página estuviera formada por todos los párrafos escritos en un año, serían páginas bastante largas de leer. A veces se podrían resumir bastante bien, y en otras ocasiones no habría forma de como escribir de forma rápida todo lo que ha pasado en un año. Y esta es una de esas páginas precisamente.

Hablando de libros hay una expresión que me gusta para traerla en este momento: «Ser como un libro abierto». Algo así como permitir que las personas puedan leer las páginas escritas en nuestro libro. Literalmente hablando, es abrir nuestra vida a los demás, para que puedan comprender, y a lo mejor imaginar, cómo puede ser nuestra vida en cada instante. Sería como si otorgáramos el permiso para que por un momento, pudieran leer lo que sentimos o lo que estamos pasando con cada evento que llega.

Pienso que en mi caso sería como si ese permiso tuviera varios niveles de acceso. No estaría abierto a todo el público, sino que sería muy selectivo. Así que definitivamente la comparación con la expresión anterior, es más bien para describir todo lo contrario a su significado. Pero igual me sigue pareciendo muy bonita como para usarla de referencia. Después de todo estoy escribiendo esta nueva página y ya eso es algo bastante importante para compartir en este momento.

Si este libro que viene a ser mi vida, estuviera a disposición de los lectores en una biblioteca, definitivamente estaría ubicado en la sección de libros narrativos como una novela dramática romántica con muchos toques de comedia. Posiblemente podría estar ubicado también en otras secciones como las de una novela de ficción, o un cuento autobiográfico. De hecho, todo este blog es precisamente una parte muy pequeña de este libro que voy escribiendo.

Si mi vida fuera un libro, la pasta sería de material duro. Sería de un material que sea fuerte, resistente, y firme. Algo que mantenga su interior protegido del lugar donde sea puesto, de la humedad o del calor. Sería de una pasta o cubierta que lo proteja del manejo que las personas le puedan dar o incluso de los golpes o caídas que pudiera sufrir. Me gustaría imaginarlo con una portada muy especial que capte la atención del lector a simple vista. Quizás con una o varias imágenes combinadas que den una sensación de paz y tranquilidad, con una mezcla de elegancia y sencillez al mismo tiempo. Algo que invite a leerlo y que cautive desde las primeras líneas escritas.

Cada nueva página estaría escrita en un material muy especial también. Las hojas serían de un color como el del papel natural, no de un papel blanqueado artificialmente. Me gustaría mas la idea de un papel fabricado sin tantos procesos industriales. Aunque suene como algo utópico en realidad, tomando en cuenta el proceso natural para hacer el papel. Pero si se pudiera, lo haría con un material así. Algo que al abrirlo se pueda sentir un olor agradable, como si se estuviera respirando aire puro. Un olor limpio y fresco al mismo tiempo.

Mi libro de vida estaría lleno de imágenes. Siendo una persona con una gran imaginación, me encanta la idea de poder visualizar con imágenes muchos acontecimientos de mi vida. O darle un retrato a muchos sentimientos o estados de ánimo durante todo el proceso creativo de redacción. Quisiera explicar y redactar no solo con palabras, sino también con imágenes, cada instante importante que me fuera posible. Cada detalle que quisiera recordar para siempre, o que me gustaría que recordaran o leyeran muchas veces.

Por supuesto que el índice estaría muy bien estructurado y detallado. Letras más grandes para los títulos de los capítulos y letras más pequeñas para cada subtítulo. Combinaciones precisas entre negritas y cursivas para resaltar palabras o temas de una relevancia mayor. Comillas cuando sea necesario, y cuánto signo de admiración me fuera posible. Trataría de escribir mi libro con toda la expresión posible, que me falta como persona. Quizás por eso me gusta tanto escribir. Porque disfruto mucho darle una forma visual a mis pensamientos y sentimientos, sin preocuparme por la expresiones que refleja mi cara.

La letra y toda la escritura en general sería con una tipografía sobria y elegante. Sin tantas curvas ni adornos. Pero si con mucha claridad para que cada palabra se entienda muy bien y sea legible sin problemas. Que el tipo de letra usado no sea un obstáculo para leer cada oración y cada frase. Sino que más bien sean como un tobogán en donde la lectura se deslice sutilmente hacia cada nueva aventura o anécdota descrita.

Cada capítulo sería la continuación lógica del anterior. Aunque por momentos me gustaría escribir cada nueva página, con algunos saltos en el tiempo y en la imaginación. Como si estuviéramos en el tiempo presente, recordando hechos pasados. O como si estuviéramos en el pasado, imaginando el futuro, que vendría a ser como el presente actual. Sin perder la continuidad en la historia contada. Y sin dejar de lado ningún detalle o algún hilo que permita comprender hechos pasados, o que nos dé algunas pistas hacia el futuro por escribir. Trataría de mantener el suspenso todo lo que sea posible. Un toque de misterio e intriga que motive el interés a continuar leyendo.

Me gustaría imaginar que aunque en algunos momentos la lectura se sienta aburrida o monótona, siempre queden las ganas de seguir buscando el tesoro escondido en medio de las frases escritas. Que esas pausas para dejar de leerlo solo sean breves instantes para respirar y continuar descifrando el mensaje de vida oculto en cada página. Me ilusiona imaginar que mi vida pueda servir para dejar un mensaje para las personas que me aman y están a mi lado cada día. Que a pesar de esos momentos difíciles de enfrentar, siempre habrá un lindo mensaje para leer al final de cada día, o de cada página escrita.

Hace justo un año, un día como hoy, escribí una publicación titulada «Ciclos», en donde precisamente trataba de pensar en cada momento de vida que debemos pasar para crecer como personas. No hay un solo día que vivamos, que no aprendamos algo nuevo que nos haga crecer. A veces esas lecciones nos cuesta aprenderlas, y tenemos que leer la misma página muchas veces antes de entender el mensaje. En otras ocasiones leemos muchas veces la misma página porque nos gusta mucho su mensaje o el sentimiento que nos produce. Pero sin importar si los llamamos ciclos o páginas, la verdadera lección que deberíamos aprender desde el inicio, es que cada día puede ser el último capítulo que nos toque vivir.

Está claro que cada ciclo tiene su inicio y su fin. Lo que no sabemos es cuándo llegará ese instante final. Pero de la misma forma como se van cerrando algunos ciclos, e inmediatamente inician unos nuevos; de la misma forma van pasando las páginas de un libro. La diferencia física es que un libro, si lo vemos solamente por fuera, aparentemente tiene un principio y un final bien definidos. Pero eso solo lo vemos desde afuera. No sabemos si en su interior todas las paginas fueron escritas a tiempo, o si al abrirlo nos vamos a encontrar con muchas páginas vacías que nunca fueron escritas.

Si mi vida fuera un libro que estoy escribiendo, quisiera tener el tiempo suficiente para poder dejar escrito de puño y letra si es posible, cada bello momento que Dios que me permita vivir. No quisiera dejar páginas vacías sin ninguna letra. Quisiera que cada nueva página fuera como una oportunidad más para dar gracias a Dios por el mismo hecho de poder estar escribiéndolas. Desearía que al abrir mi libro, nadie se encuentre con páginas en blanco que quedaron sin continuación, o con historias incompletas sin un final o algún desenlace, sea cual sea.

A pesar de que mi libro no esté tan disponible ni abierto para todo el público, si me gustaría que cada una de las páginas escritas para las personas que amo, tuvieran siempre un final. Y un final feliz, sea cual sea la situación que se escriba. Quisiera pensar que no quedarán páginas incompletas o con mensajes que nunca llegaron. Cosas que no se dijeron mientras se tuvo la oportunidad de hacerlo, y escribirlo. Mi deseo en este día especial podría ser precisamente ese. Que Dios me regale la oportunidad de poder escribir hasta el último detalle de cada historia y experiencia de vida, a lado de las personas que amo.

Sobre cada página escrita hasta este día, me siento muy feliz. Posiblemente en el momento de escribirlas no se sentía precisamente felicidad, pero con el paso del tiempo, a leer poco a poco la historia completa, todas esas páginas tienen su significado. Como dije hace unos días, a veces todo es «Una cuestión de tiempo». A pesar de no poder regresar en el tiempo, como en esa película, sí podemos leer cuantas veces queramos cada página de nuestro libro. Siempre tendremos esa oportunidad. No para cambiar el pasado, sino para aprender, volver a vivir y recordar, los momentos más importantes de nuestra vida.

Definitivamente que cada vida es más parecida a un libro de lo que pensamos. Y sin lugar a dudas, cada día que vivimos es como una nueva página de ese libro. Siempre tendremos la oportunidad de escribir una nueva historia cada mañana, sin importar cómo terminó el día anterior. Así de bella es la vida y así de grande es el amor de Dios que siempre nos da la oportunidad de volver a empezar. Como si conociera nuestros pensamientos (que de hecho los conoce todos), y nos permitiera escribir cada instante en la forma que mejor lo creamos.

Ahora llego a esta nueva página con muchos capítulos escritos (cuarenta y nueve para ser exactos), y con muchas emociones vividas. Como dije al principio, mi libro es bastante dramático y romántico en algunos párrafos, y al llegar al final de algunos capítulos, me gusta repasar un poco toda la historia en general. Siempre me produce nostalgia recordar esos momentos que cambian nuestra vida en todo sentido. No siempre se recuerdan los mismos episodios, pero siempre hay algo bueno para recordar.

El capítulo que se cierra ahora, es uno de los más intensos que haya escrito. Creo que hasta el momento, podría ser el capítulo más largo (aunque en realidad todos son igual de largos como un año), y el que más suspenso, drama, y felicidad me ha regalado. Leo cada párrafo de este año y recuerdo todos esos momentos que me han traído a este día. No podría comprender el significado de este momento, si nada de lo que pasó hubiera sucedido en el momento justo que pasó. Así lo creo, así es mi Fe. Y así lo acepto con profundo agradecimiento.

Veo páginas en blanco todavía. No puedo visualizar si sean muchas o pocas en este momento. Pero si tengo claro que son suficientes para poder escribir algo nuevo cada día. Me emociona pensar sobre las cosas que van a venir en el futuro. El año pasado me sentí identificado con las olas del mar, que vienen fuertes por un momento y luego bajan su intensidad. Pensé que luego de cada ola fuerte, siempre hay un momento para recobrar el aire y disfrutar de la siguiente. Porque no sabremos si será una ola grande o una pequeña.

Este año lo imagino justo como un libro, así como lo he descrito. Sé que vendrán capítulos intensos también. Pero con cada nueva experiencia y con cada suceso que venga, también tendré la oportunidad de escribir algo nuevo en mi vida. Por supuesto que espero que todas las cosas que vengan sean buenas. Y sé que lo serán. Aunque no sean lo que me pueda imaginar en este momento. Sé que siempre serán cosas buenas que valdrá la pena vivir para seguir creciendo.

Me gustó la idea de cerrar este año más de vida, con la idea gráfica de un libro que podemos leer cuando queramos. Me siento muy identificado en este momento, con esa similitud. Sobre todo, me gusta la idea de poder escribirlo personalmente, y vivirlo completamente desde una perspectiva personal también. Por eso, este día, quisiera volver a auto regalarme algo que me gusta. Escribir.

Ya he dicho que es mi pasatiempo favorito. Así que es el mejor auto regalo que me podría dar este día. Disfrutar de algo que nos gusta siempre será motivo de alegría. Y para mí, este día es un motivo de alegría. Y voy a disfrutarlo con otro «capítulo» de este blog. Algo que de alguna forma pueda resumir las experiencias vividas este año. Por supuesto, acompañado de buena música, como debe ser.

Cada uno de nosotros escribe su propio libro. Nadie puede escribir una sola página en nuestro lugar. A pesar de que cada persona a nuestro al rededor nos acompaña en cada capítulo vivido, nadie puede «tomar el lápiz» y escribir una sola palabra por nosotros. Únicamente nosotros podemos escribir en cada nueva página de nuestro libro. Es algo muy especial, muy lindo y de una gran responsabilidad en todo sentido.

De la misma forma, nadie puede «caminar en nuestros zapatos», y sentir lo que estamos sintiendo. Ni tampoco pensar lo que estamos pensando. Mucho menos decidir cada cosa que vamos decidiendo en el camino de nuestra vida.

Para cerrar esta página de este año, voy a agregarle la música y la melodía que hace falta. «Walking on my shoes» («Caminar en mis zapatos») de Depeche Mode. Me auto regalo la oportunidad de escribir una publicación doble un día especial como hoy. Porque como repito, mi deseo para este año, es poder escribir cada nueva página en el tiempo justo para no dejar historias incompletas ni capítulos sin terminar. Mientras tanto, voy a escribir cada «página (día) a la vez«.

«Pero antes de llegar a ninguna conclusión, trata de caminar en mis zapatos. Te tropezarás en mis pasos. Mantendrás las mismas citas que yo mantuve. No estoy buscando una conciencia más clara, ni paz mental después de lo que he pasado. Pero antes de que llegues a alguna conclusión, trata de caminar en mis zapatos»

Deja tu comentario