«Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana, nació un pequeño cachorrito Cocker Spaniel. El pequeñín llegó por azares del destino a una casa donde lo esperaba el que sería su amo, y a la vez su «Padawan» para toda la vida. Creció a su lado desde su pequeño y lo acompañó durante muchos, muchos años. Compartieron juntos momentos muy especiales, y aprendieron que el lenguaje jamás sería una barrera para poder comunicarse. Pero hace un año el pequeño cachorrito se despidió de su «Padawan». No sin antes advertirle (porque definitivamente que es un riesgo) que regresaría con más ocurrencias después de trascender de esta vida. Y el cachorrito al que llamamos «Odie», ahora es «El Maestro YOdie».
Pues, ¿qué les puedo decir?. Justo ahora hace un año nuestro amiguito «Odie» tuvo que dejarnos. Después de alegrarnos con sus ocurrencias durante muchos años, su chispa se apagó. Como dije ese día, es parte de la vida y de las cosas que siempre me sorprenden por la cantidad de sentimientos que pueden provocar. Sinceramente nunca imaginé que ese momento llegara a mover tan fuerte el sentimiento de tristeza ante una separación. No lo vi venir. Siempre pensé que cuando ese momento llegara, iba a poder despedir a «Mi amigo el Cocker» de una forma diferente. Seguramente con tristeza porque creo que es algo natural que podemos sentir. Pero lo cierto es que aún ahora, en este día, siento mucha nostalgia por esa «bola de pelos» que rondaba por la casa.
Sin embargo mi amigo era fuera de lo común. Yo sabía que la separación física solo iba a ser un paso más en sus increíbles ocurrencias. No podía ser de otra forma. Ahora nos acompaña, según él, como el «Maestro YOdie». ¡Imagínense ustedes! No se le pudo ocurrir algo menos disparatado, como simplemente aparecer como una sombra en medio de la casa. O con un sutil ladrido que nos hiciera recordarlo. ¡No! A él se le ocurrió la brillante idea de trascender más allá de la «fuerza» como en «Star Wars», y convertirse en el «Maestro». Ahora quisiera saber qué es lo que piensa que nos va a enseñar.
Sinceramente lo prefiero así. Así como siempre fue él, con esa «personalidad» irreverente ante todo. Con ese toque de rebeldía y amor al mismo tiempo. Prefiero recordarlo y sentir su presencia como siempre, al rededor de nosotros. Cuando dedicaba largos minutos para acompañarnos a cada uno en nuestros momentos de silencio. Siempre pensamos que seguramente, dentro de su pensamiento o de sus instintos, estaba el deseo natural de estar al lado de quien más lo necesitara en cada momento.
Si era la «Ama Sandy» la que estaba sola, ahí llegaba a acompañarla. En silencio. Solo viéndola y haciéndole sentir que ahí estaba él. Cuando creía que su «Amo oficial», «Iche», y ahora «Padawan» lo necesitaba, llegaba a su cuarto a hacerle compañía. Y por supuesto, también a revisar qué había de bueno en la basura. Sabía que siempre iba a encontrar restos de golosinas, y que al verlo, su amo, no lo dejaría «mendigar» comida y que le iba a dar siempre lo mejor que tuviera para él.
Y cuando sentía que debía estar a mi lado, ahí estaba. Siempre en silencio con sus enormes y tiernos ojos con los que casi me hablaba. Creo que desde siempre lo entendí de esa forma. Como si realmente pudiéramos hablar con solo la mirada. A veces al quedarme dormido en el sillón de la sala, puedo sentir su nariz fría tocándome la mano sutilmente, como para saber y comprobar que estoy bien. Te extraño mucho mi viejo amigo. Quisiera contarte tantas que han pasado. Y quisiera escuchar tus locas respuestas y teorías de la vida también. Extraño mucho nuestras «pláticas» en silencio.
Pero entiendo que ahora tienes un nivel superior. Ahora que te crees «Maestro» de no sé qué cosas. Supongo que ahí dónde fuiste encontraste muchos más seres despistados y más chiflados que tú. No sé a qué pensamientos te habrán alentado seguir, pero me gusta tu nueva ocurrencia. Tampoco la vi venir, pero en el fondo quizás podía presentirlo. Después de todo, pasamos largas horas viendo películas de «Star Wars» juntos. Así que supongo que es tu forma particular de hacerme sentir que sigues con nosotros.
Sé que tenías que descansar porque tu cuerpo físico ya había cumplido su ciclo. Y sé que la despedida fue triste y que necesitabas un tiempo de reposo. Pero creo que ambos estamos listos para retomar esas pláticas imaginarias, quizás con más sabiduría que antes. Siento mucha curiosidad por saber qué tanto es lo que crees haber aprendido como para que te creas «maestro». Quisiera saber qué nuevas cosas nos vas a enseñar. Me siento ansioso por ver tu «aparición» en medio de la sala vestido como todo un «Jedi». Me voy a arrepentir de decirte esto, pero creo que te luce ese personaje.
¡Y de pronto esa vocecita! «Por supuesto que me luce Amo grandulón, nací para esto. Yo sabía que mi existencia no se iba a limitar a algo tan efímero como la vida humana. Siempre supe que toda mi sabiduría y conocimiento, no se podían perder de esa forma . Desde cachorrito lo pude ver, pero no podía decírselos porque no quería hacerlos sentir inferiores. Siempre supe que estaba un escalón arriba de su limitada existencia, pero no creí que fuera el momento de decirlo. Pero ahora que he vuelto, creo que es tiempo que lo sepan. Así las cosas deben ser»
Ya veo amiguito. Definitivamente que has regresado con un tornillo menos de los que ya tenías. Y mira que ya te hacían falta varios. Pero no voy a criticarte por eso ahora. También creo que me faltan uno o dos a mi por estar «hablando» contigo. Pero como te dije, es algo que extraño mucho. Sobre todo en algunos días que parecen ser más pesados de llevar. Además, fui yo quien te enseñó a ver películas de ficción, así que supongo que es mi culpa que ahora te creas nuestro «maestro». Aunque no te haría mal recordar quién fue el que le enseñó a quien en su momento.
Pero bien, ahora que crees haber «trascendido» ¿qué es lo que tienes que decirme sobre ese nuevo plano universal en el que estás?. «Déjame ilustrarte un poco, oh gran amo Luis. Definitivamente eso del Lado Oscuro de la Fuerza no me gusta. Es muy oscuro. Y no tengo la fuerza tampoco (entre risas burlonas). Sabes que nunca me gustó la oscuridad. Y aquí parece que no han pagado el servicio de luz porque casi siempre está oscuro. Así que esa parte no me gusta. Pero cuando es de día todo cambia. Tengo un montón de aprendices caninos a quienes estoy instruyendo sabiamente. Así que en cualquier momento te llegamos a visitar para practicar un poco nuestras habilidades con la «Fuerza». Porque yo soy uno con la «Fuerza», y la «Fuerza está conmigo»
Hace un año sentí que te perdimos amiguito. Ahora no tengo ninguna duda. Definitivamente que te perdimos. Estás más loco que nunca, y ahora si que ya no hay remedio. Nunca fuiste muy sano de la mente que digamos. Pero ahora creo que si trascendiste pero al nivel pro de la locura. Y lo peor es que igual me sigue gustando tu nueva apariencia, y me siguen entreteniendo estas conversaciones contigo. Debo estar igual de loco que tu, querido «maestro YOdie»
«No luches contra ese pensamiento amo Luis, ni tengas miedo. El miedo es el camino hacia el lado oscuro. La ira lleva al odio. El odio lleva al sufrimiento (nuevamente entre risas burlonas). Yo sé que no puedes vivir sin mi presencia y que te hago falta. Así que quiero contarte que siempre estoy cerca de ustedes para cuidarlos. En las noches cuando el Amo «Iche» llega a casa, yo me quedo cuidando el carro en el lugar que siempre lo deja. Cerca de donde ustedes me dejaron descansar. Así que no te preocupes, yo siempre estoy atento a la hora que él llega y nos saludamos con el pensamiento»
«También hago algunas rondas por la casa de vez en cuando, para ver que la Ama Sandy esté bien. Ella siempre tan detallista conmigo. Me gusta mucho donde puso mi antigua casita y cómo ha decorado todo el lugar especialmente para mi. «¡Oh, qué lindas flores! Un detalle soberbio. Lo que alguien con talento puede hacer con poco presupuesto». Creo que se te terminaron de cruzar los cables «maestro». Como que te confundiste de personaje. «Tranquilo amo, que la envidia no te consuma. La empatía es el camino hacia la paz. Mejor deberías de esforzarte un poco más por aprender de toda mi nueva sabiduría.
«Pero para que veas que también cuido de ti, voy a contarte otro secreto. En las noches salgo a asustar a aquel gato que llegaba a pararse sobre nuestro cuando lo dejamos afuera de la casa. Es el único que me puede ver en este plano y seguramente que no le gusta mi nueva apariencia. Sale espantado cada vez que me acerco. Ahora si que lo disfruto. Para que vea lo que se siente. Así que si de casualidad escuchas un gato haciendo escándalo de noche, no te preocupes. Solo soy yo quien lo está siguiendo».
Pues gracias por avisarme, no lo hubiera imaginado. «Tranquilo amo, siempre hay un maestro y un aprendiz. Y tu serás siempre mi aprendiz. Porque el amo «Iche» ya creció y se volvió sabio como yo. Y la ama Sandy ya era sabia. Solo me quedas tú por terminar de enseñar. Así que como comprenderás, aún me queda bastante trabajo que hacer en esta vida (una vez más esas risas burlonas), y hasta en la otra seguramente (ahora con carcajadas). Siempre voy a estar a tu lado porque, ¡yo soy tu padre!. No mentiras, no lo soy, es de «chill». Pero se oyó bonito, ¿o no?. Eso sí amo Luis, que la Fuerza te acompañe siempre. Y sé que sabes muy bien lo que te quiero decir».
Si amiguito. ¡Lo sé!. Gracias por creerte mi «maestro». No sabes cuánta falta me hacía escuchar tus ocurrencias. De vedad que te extraño mucho. Nunca imaginé que podía tener un «alter ego» tan especial como tú. Y que ese «alter ego» no solo iba a existir en mi mente, sino que además iba a poder verlo. Has sido un buen amigo desde que te conocí. Y el mejor compañero que pudimos tener para alegrar nuestra casa con sus travesuras. Aún me debes aquel viejo par de lentes que te comiste. Pero no importa. Sabes muy bien cuánto cariño te tuvimos siempre, y cuánto te extrañamos. Tu lugar siempre estará reservado como ese cuarto mosquetero. Siempre serás nuestro D’Artagnan.
Como dije al principio, hay eventos en la vida que no podemos dimensionar el impacto que tendrán en el futuro. A veces creemos estar preparados para cuando lleguen, pero lo cierto es que cada momento en la vida es único, especial y a la vez incierto. Creo que nunca estaremos lo suficientemente preparados, o al menos no como nosotros lo creemos. Es mejor aprender a vivir el día a día, con todos los detalles que trae cada instante en la vida. Sin importar si son alegres o tristes. Porque siempre habrá una gran variedad de colores entre un extremo y otro. Y siempre podemos encontrar muchas enseñanzas en cada uno de ellos. Justo como dice mi amiguito, el nuevo «Maestro YOdie»
Hace unos días escribí acerca de esas «Conexiones especiales» que podemos encontrar sin pensarlo o sin esperarlo. Ahora que recuerdo a mi amigo, quiero incluirlo definitivamente dentro de esas conexiones, a pesar de que no sea una persona. Porque siento que a lo largo de los casi diecisiete años que estuvo con nosotros, nos enseñó con su compañía incondicional, que hay muchas formas para demostrar y recibir amor. Y que todo depende de cada uno de nosotros y de cómo nos relacionemos con las personas que nos rodean.
Para cualquier otra persona seguramente ahora es un día normal. Un día como cualquier otro. Para mi familia y para mí, hoy es un día muy especial porque recordamos con mucho cariño y amor a nuestro pequeño Odie. Nuestro querido amiguito, compañero de aventuras y momentos especiales durante muchos años. Hoy para mí es un día muy especial, porque quiero recodar a Mi amigo el Cocker».

