Siempre empiezo cada publicación con alguna referencia o introducción que ayude a comprender mejor el mensaje que quiero transmitir. Pero esta es una ocasión especial que no necesita ningún tipo de prólogo. Simplemente se trata de disfrutar y agradecer a Dios por esas conexiones especiales que nos permite descubrir como tesoros, aún en medio de las situaciones menos esperadas.
Hace unas cuantas semanas recibí una invitación especial, para compartir un poco sobre mis publicaciones, con un grupo aún más especial. En realidad parte de esas conexiones especiales a las que me refiero, empezó desde es el mismo momento que conocí la persona que me invitó a participar en ese taller. Alguien que conocí de la forma menos esperada, pero que finalmente resultó ser más afín de lo que imaginé. Alguien con un talento enorme, un carisma muy especial y una facilidad para conectar con los demás, que hace que todo se vaya conjuntando de forma tal que parece muy fácil.
Tan fácil que no pude negarme a la invitación de compartir uno de mis posts de forma pública. De hecho no pude decir que no. No me dejaron negarme. Cuando conocimos a esa persona, me acompañaba mi esposa, quien muy sutilmente me «tiró a los leones» sin siquiera pensarlo. Bueno, en realidad no es algo que no quisiera hacer. Solo que el hecho de compartir algo así en público no es algo que estuviera en mis planes. Como siempre lo he dicho, prefiero escribir y usar esta forma de expresión para comunicar lo que pienso, lo que siento y lo que quiero desahogar en muchos casos. Digamos que solo necesitaba un pequeño (gran) empujón para aceptar la invitación.
No siento temor de hablar en público. Pero hablar de cosas personales o leer una de mis publicaciones más especiales si era algo que me causaba mucha ansiedad. Sabía perfectamente que era un paso más allá que simplemente estar atrás de un escrito. Era abrir el libro completo, y abrir también todos los sentimientos que ese libro tiene acumulados. Pero me llevé una sorpresa muy especial cuando ese día pudimos disfrutar de esas conexiones especiales que llegan justo en momentos en los que parece que las cosas no están saliendo como deseamos o como esperamos.
Casualmente hace un año estaba celebrando el primer aniversario de este blog. Y en ese momento quise hacer un pequeño recorrido a través de las vueltas que me había dado la vida en tan solo un año. Precisamente el título de ese post es «Hace un año». Increíblemente justo antes de celebrar el segundo aniversario, y sin pensarlo, tuve quizás la mejor celebración posible, descubriendo esas conexiones especiales de la vida. Descubrí que escribir es por mucho mi actividad favorita.
Mis nuevos amiguitos no lo sabían. Pero justo después de compartir con ellos esa publicación, yo tenía una cita de esas que deseamos evitar siempre. En un edificio de los que parece hospital (hospital). En una oficina de esas que parece consultorio (consultorio). Pero escuchar a cada uno de ellos hablar de sus testimonios, me hizo comprender que en realidad no hay nadie libre de dificultades en la vida. Todos somos compañeros de viaje en el mismo camino de la vida. Solo nos toca ir por diferentes veredas en algunos momentos, y encontrar nuestras propias respuestas en el viaje.
Antes de leer ante ellos, no había podido escribir nada nuevo. De hecho esta es mi primer publicación en los últimos tres meses. A pesar de que escribir es lo que más disfruto de forma personal. Y a pesar de estar cerca de celebrar el segundo aniversario de publicaciones en este blog. Pero no había sentido esa chispa de inspiración necesaria para empezar a sacar todo lo que siento en este momento. Hasta que recordé nuevamente lo especial que me hicieron sentir ese día y de la promesa que hice en ese momento. Les dije a mis amiguitos que escribiría algo especial para recordar ese día.
Como dije, no tenía ni idea de lo que iba a pasar al leer uno de mis escritos ante público. Pero al empezar a conocer los detalles de ese público me sentí como uno mas. Las conexiones especiales empezaron a brillar con luz propia y a partir de ese momento, todo cobró sentido. Ese momento es el que me motiva ahora a compartir un poco de esas historias desconocidas que me recuerdan lo afortunados que somos sin saberlo. Porque aún sin conocer a una persona, podemos ver que en realidad somos mucho más parecidos de lo que imaginamos. Y que compartimos experiencias de vida similares sin darnos cuenta.
Esas conexiones especiales como la de una amiguita que sueña con expresar todo lo que siente a través de sus poemas. Escucharla me hizo pensar en lo parecidos que somos al usar la escritura como un medio de expresión y hasta liberación. Al leer su poemario detenidamente, pude sentir todo el sentimiento con el que ha escrito cada verso. Un poema para cada uno de sus momentos más oscuros y tiernos a la vez.
De la misma forma pude sentir la tristeza de un joven que en el recuerdo de abuelito, encuentra esos momentos que le dan sentido a su vida. Escucharlo hablar de cómo era su relación y de lo que ha significado para él su ausencia, me hace pensar en lo corta que es la vida. Y me lleva nuevamente al punto en el que creo que debemos aprovechar cada momento al lado de las personas que amamos. Porque nunca sabremos cuándo será la última vez, y nunca estaremos lo suficientemente preparados para esas despedidas.
También hay conexiones especiales como la historia de una joven que ve a su papá como el héroe de su vida a pesar de los errores que pudo haber cometido. Aún sabiendo que quizás no lo vuelva a ver en mucho tiempo. Me es muy difícil dejar de pensar en todos los errores que yo mismo he cometido como padre. Pero que a pesar de esas faltas, puedo sentir el amor y el cariño de mi hijo a cada instante. Escuchar su historia me hace pensar y re afirmar que cuando se ama verdaderamente, no existen barreras que impidan sentir ese amor. A pesar de todas las equivocaciones que cometemos en la vida.
Escuchar historias de madres, abuelas y hermanas que sin saberlo se convierten en héroes de niñas o jovencitas que empiezan a vivir es algo muy especial. Parte de esas conexiones especiales fue el hecho de escucharlas hablar sobre cómo ha sido su vida en momentos en donde seguramente se sintieron solas o perdidas. Aún puedo sentir tristeza y hasta dolor al recordar a una de esa jovencitas cuando compartió que muchas veces graba su voz en notas de audio para escuchar a alguien en medio de la soledad. O el sentimiento con el que compartió su deseo por sentir que alguien la consintiera y le sirviera un plato de comida que no tuviera que preparar ella misma.
Recuerdo con mucho cariño a mi amiguito que luego de sus veintitantos años puede hablar de forma hasta graciosa de su particular forma de nacer. Para él, el hecho de haber pesado solo dos libras y media al nacer, y pasar varios meses en una incubadora no es motivo de tristeza. Al contrario, casi sentí que era como un generador de esas conexiones especiales a las que es imposible resistirse. Todos sus compañeros lo veían con cariño y con atención mientras compartía su experiencia de vida especial, y de cómo veía en su madre, a esa héroe que lo protegió cuando era solo un bebé.
Por supuesto que dentro esas conexiones especiales no podía faltar la que se crea con una madre o un padre a quienes vemos como esos héroes que nos protegen. Recuerdo especialmente el relato de una joven que describía a su mamá como la persona que siempre ha estado a su lado, para cuidarla y protegerla. También la historia de otra amiguita cuyo papá falleció y dejó un enorme vacío en su corazón con su ausencia. Al recordar su historia vuelvo a recordar yo mismo, que nunca estaremos lo suficientemente preparados para esas despedidas. Sin importar la edad que tengamos.
Mi amigo el filósofo también se convirtió en una de esas conexiones especiales. Su forma de ver la vida tan particular, me hizo pensar que cada uno de nosotros tiene en sus manos el poder de decidir cómo deseamos realmente enfrentar las situaciones que salen a cada instante. A veces en medio del aparente desorden es donde encontramos el orden para ver lo que queremos. A veces en medio del silencio es donde podemos escuchar esa voz interior que nos puede guiar. Me hizo recordar que una pausa en la vida siempre será necesaria para re enfocarnos en lo importante para cada uno.
Recuerdo la historia de una amiguita a quien la vida le ha cambiado el ver su papá enfermo. El contraste después de verlo durante toda su vida como alguien sumamente activo, fuerte y enérgico, es algo que a cualquiera puede impactar. Son esas vueltas cíclicas que da la vida. Al escucharla recordé cuando mi papá y mi mamá lucían fuertes y grandes ante nosotros. Y ahora los veo con algunas limitaciones físicas que me hacen pensar cuándo llegará el momento de verme así también.
Uno de mis nuevos amiguitos mencionó a su papá como esa figura de héroe en su vida, por todo lo que ha representado para él. Creo que la mayoría de esas conexiones especiales que disfrutamos en la vida, se relacionan con nuestros padres, abuelos, o las personas con quienes crecemos. La figura de la persona en la que sentimos esa mezcla de protección y amor, es algo realmente muy especial.
Y no importa si esa relación es producto de los lazos de sangre. Me quedó claro y lo pude confirmar cuando escuché el testimonio de una joven que fue adoptada y que recibió esa mezcla especial de personas con quienes no tendrá jamás un vínculo de sangre. Pero con si quienes tendrá un vínculo de amor, cariño y protección durante toda su vida. Lecciones de vida que muchas veces no logramos entender por completo.
Esas conexiones especiales no se limitan a una sola persona. O algunas personas. Mi joven amigo que describió a toda su familia como la familia de «Los Increíbles», nos lo explicó muy bien. Para él, toda su familia es algo especial. No hay nadie que sobresalga del resto. En su forma de ver a su familia, para él todos son super héroes al servicio de todos los miembros. Siempre están apoyándose en los momentos difíciles y disfrutando de las alegrías juntos. Quizás no todos puedan tener la bendición de ver a sus familias de esa forma. O quizás el grupo de héroes de los que se rodea no sean una familia de sangre como dije. Pero hasta en esos detalles podemos ver que la vida tiene tantas opciones diferentes para poder ser felices a pesar de los problemas que puedan venir. Solo depende de cómo decidamos ver todo alrededor.
De forma muy intencionada dejo para el final las últimas tres conexiones especiales que quiero recordar de ese día. La primera es la conexión con quien se autodescribió como «Pepper Potts». Esa si que no la vi venir. Cuando escuché las razones por las que se autodescribía de esa forma se me hizo chiquitito el corazón. Pensé que su visión de quien podría ser su super héroe iba a ser diferente. Pero en realidad era a mi a quien veía de esa forma, por la similitud de quien puede resolver un problema que se presente sin pensarlo dos veces. Ojalá y pudiera resolver todos los problemas que se me presentaran de la misma forma. Ojalá y no me hubiera metido en más problemas por querer resolver otros.
Pero lo cierto es que escucharla ese día, me ayudó mucho a ver que en la vida podemos ser héroes también sin darnos cuenta. Que con acciones simples o sencillas podemos resolver el mundo de alguien más. Que no hace falta grandes esfuerzos. Posiblemente no se trata de esforzarnos más bien. Sino solamente dejar que nuestra naturaleza fluya de la mejor forma hacia los demás. Gracias Sandy por hacerme sentir tu super héroe ese día. Ya ves que el traje de hierro se me ha abollado un poco, pero sabes que estoy trabajando para repararlo pronto.
La segunda de esas conexiones especiales con la que quiero cerrar esta publicación es la de alguien con quien tenemos un vínculo de sangre. Digamos que es un vínculo en segundo grado como podrían describirlo genealógicamente. Es una de esas conexiones que se dan cuando una hermana tiene a su primer hija, y de pronto nos convertimos en tíos. A veces no dimensionamos completamente ese lazo familiar. O quizás haya etapas en las que parece que es algo secundario.
Mi sobrinita describió a su mamá (mi hermana) como su super héroe. Por su puesto que no tengo dudas al respecto. Yo mismo he visto a mi hermana cómo ha cuidado, protegido y amado a sus hijos. Pero como buen tío metiche, yo también deseo fortalecer ese vínculo para que algún día mi sobrina también me pueda ver aunque sea como «El chapulín colorado».
Finalmente quisiera recordar de forma muy especial la historia de mi amiguito el escritor. ¡Si supieras que en realidad tenemos más cosas en común de lo que te imaginas!. Sé que te gusta escribir. Así que te animo a que no dejes de hacerlo cada vez que quieras expresar algo. Tu historia de vida me conmovió muchísimo. Saber que cuando eras aún muy pequeño tuviste que luchar contra una enfermedad como la leucemia, me tocó profundamente. Entiendo perfectamente tu sentimiento y la razón del por qué ves en tu mamá a esa héroe que estuvo a tu lado cada día en el hospital mientras luchaban juntos.
Siento mucha alegría de saber que ahora es solo es un recuerdo. Pero que de ese recuerdo nació la imagen perfecta de lo que representa un héroe en la vida real. Como les compartí ese día, «Mi Avenger» ya no tiene la misma fuerza ni super poderes que solía tener cuando era joven. Desearía poder contarle muchas más cosas de las que le termino contando ahora. Pero entiendo que los super poderes ya no son los mismos, y posiblemente algunas noticias terminen siendo como «krytonita» para ella. Así que es mejor conservar por siempre el mejor recuerdo de cada uno de nuestros super héroes reales.
A todos mis nuevos amigos quiero darles las gracias con todo mi corazón. No había podido escribir absolutamente nada en varios meses. Mi mente no ha estado precisamente inspirada. Pero al recordar ese día en compañía de todos ustedes, brotó esa chispa para dedicar esta publicación, a cada uno de sus super héroes. Gracias por enseñarme que podemos encontrar conexiones especiales en cada momento de la vida. Pero sobre todo, gracias por abrir sus corazones para darme un poco de su cariño y energía, en un día en el que lo necesitaba muchísimo.
Para todos ustedes, con mucho cariño, quiero que sean parte de mi sencilla pero especial celebración de aniversario ahora que este Blog cumple su segundo aniversario. Se convirtieron en el mejor regalo que pude tener, y me ayudaron a re confirmar una vez mas, que escribir es por mucho, mi actividad favorita.
¡Gracias a todos!
