Blog Enjoy the Silence

El lugar perfecto para poder escuchar nuestra voz interior

Mi Avenger, mi Vengadora

¡Pues si! Esta es la parte donde les presento a mi súper madre.

Como se habrán dado cuenta soy un seguidor de todos los personajes del universo de Marvel, y de todas las películas y series de Avengers, o Vengadores. O por lo menos de los personajes más conocidos y de toda la historia construida alrededor de ellos, a través de varios años. Las últimas series y películas no me han provocado el mismo interés que solía tener, aunque siempre me gusta verlas. Seguramente hablaremos un poco más sobre cine y películas, en otra parte del Blog.

Mis primeros recuerdos de los Vengadores vienen de varios años atrás. Recuerdo que solía leer algunos fragmentos de historias que se publicaban en los periódicos los días domingo generalmente. En ocasiones también podía encontrar algunas publicaciones en revistas de comics que dejaban en las recepciones de oficinas, cuando acompañaba a mis padres a algún trámite. 

Y de esas páginas con historias de los vengadores, recuerdo especialmente al famoso Tony Stark quien se convierte en Iron Man. O al brillante Dr. David Banner quien da vida a Hulk. Recuerdo partes de la historia de los hermanos Thor y Loki, El Capitán América o del mismo Spiderman. Y qué decir de los 4 fantásticos. De todos ellos pude leer alguna historia o referencia, mucho antes de que saliera la primera película de Marvel.

En especial, recuerdo la primera película del Capitán América, porque su título me hace pensar en el origen de todo. La película se llama, «Capitán América, el primer vengador». Y evidentemente hace referencia al inicio de la historia de los vengadores, por medio del capitán Steven Rogers. Quien de forma voluntaria decide someterse a un experimento que le daría la capacidad de no envejecer. Aumentaría su fuerza y poderes a un punto sobre natural, y haría que su cuerpo se pudiera regenerar de forma acelerada. Sin contar con la agilidad, velocidad y su instinto nato de liderazgo. Todo un exponente para marcar el inicio de esa gran historia que sin duda muchos tenemos en nuestra memoria.

Sin embargo, a pesar de toda esa majestuosidad que representa el universo Marvel, yo difiero completamente con el inicio de la saga de todos esos super héroes. El dato del primer vengador en mi caso es totalmente erróneo. Mucho antes de haber podido leer historias en periódicos, o de saber de la existencia de ese tipo de super héroes, ya existía alguien mucho más fuerte, valiente, noble e imponente. Para mí, la primera vengadora nació un 29 de junio de 1949, y yo soy su hijo. No hay ningún otro super héroe que se le pueda comparar jamás. ¡Mi Vengadora, mi Avenger, mi súper madre!

Sencilla y de origen humilde, pero de un enorme corazón que por momentos pareciera salirse de su pecho y reflejar luz más poderosa que la misma Capitana Marvel. Fue sin lugar a dudas, la más inquieta de diez hermanos, debido a su ingenio y creatividad para volver las cosas más difíciles, en sencillas soluciones prácticas. Aunque también tiene el super poder de volver bastante complicado lo que aparentemente es fácil de resolver.

Lo que esta Vengadora representa para nosotros, es algo que a veces no se puede expresar completamente en una historia o en una publicación. Mi hermana escribió hace unos años una publicación titulada «Tu ausencia me enseñó a vivir«. La cual es una forma de expresar lo que mi madre ha representado en su vida como ejemplo a seguir. En mi caso, como les he explicado anteriormente, mi mente funciona con otro tipo de imaginación. Y es por eso que ahora la he visto como mi super héroe de toda la vida.

Sin tener estudios de ingeniería civil, puede construir una casa desde sus cimientos. Sin tener estudios de mecánica, puede diseñar cualquier herramienta para hacer más fácil el trabajo requerido. De hecho, mi madre no tiene estudios superiores, y su preparación formal básica, llegó hasta donde mis abuelos pudieron costearla. 

Siempre hemos creído que, si mi madre hubiera tenido la posibilidad y recursos para desarrollar todo ese talento innato, ingenio y creatividad, seguramente hubiera sido astronauta, estuviera construyendo puentes en lugares inaccesibles. O incluso estuviera cosechando vegetales en algún desierto del mundo. Mi madre tiene el super poder de resolver cualquier problema que requiera una dosis especial de ingenio. 

Nunca se dio por vencida sin importar las circunstancias, sin importar la adversidad. Su instinto la convirtió en una sobreviviente de la vida desde niña. Esto le permitió desarrollar el super poder de defender a sus hijos y protegerlos aun cuando eso pudiera significar grandes sacrificios. Mi madre es mi mejor ejemplo del significado de la palabra resiliencia. 

Jamás dudó sobre cualquier sacrificio que tuviera que hacer, con tal de vernos felices y darnos todo lo que necesitábamos para poder crecer como niños y disfrutar de nuestra niñez a pesar de las limitaciones económicas. Tampoco siendo adultos, ha dejado de cuidarnos y guiarnos con su super poder de la sabiduría. Aunque de vez en cuanto entra en conflicto con el super poder de la intromisión, pero dejaría de ser madre si no lo tuviera.

Cuando tenía alrededor de ocho o diez años, me enseñó sobre el super poder de la puntería. Si mi madre hubiera sido una tiradora profesional, seguramente hubiera ganado varias medallas de oro. Ustedes no están para saberlo, ni yo para contarlo con tantos detalles, pero hubo una vez donde apuntó con su ojo biónico, agarró una piedra, y me la lanzó en la cabeza a más de 50 metros de distancia. ¡No falló! Aún puedo sentir la prueba de su tiro cuando me recuerdo. Por supuesto que eso solo era una muestra de sus habilidades especiales. Muchos años después de ese tiro, puedo decir que lo tuve bien merecido. 

Como les decía, no puedo dar muchos detalles, pero fue una buena travesura, y mi Avenger no tuvo más opción que hacer uso de puntería. Yo había querido huir de su alcance corriendo según yo más rápido que ella y de forma más «inteligente» para no sufrir el correspondiente castigo por mis actos. No pude escaparme de su justicia materna. Ningún juego de piernas para correr en forma de zig zag me pudo librar, ni por más desesperación que me hiciera correr más rápido, pude escapar de tan letal tiro de piedra a mano limpia.

También recuerdo su voz como de trueno cuando se enfurecía. Emitía sonidos indescriptibles para hablarnos en el dialecto preferido de las madres. El que usan cuando se enojan con sus hijos, por cosas que ellas han hecho de forma equivocada, y no encuentran un culpable en su radar. Obviamente los que estamos más cerca, en esos momentos de estrés materno, somos los que absorbemos parte de esa furia incontrolable. No puedo escribir aquellas palabras por obvias razones.

De igual forma puedo recordar muy bien el día en el que convirtió un pequeño trozo de madera que había encontrado en la calle, en el más bello y hermoso carrito de juguete que pude haber tenido. Todo hecho con sus manos mágicas y su amor desbordante, para poder dibujarme una sonrisa en una navidad donde había nulas posibilidades de algún regalo. 

O la vez en la que transformó una abundante cosecha de guayabas del árbol de la casa donde vivíamos, en la más rica y espectacular jalea casera que haya probado hasta este día. O de todos los momentos cuando hacía del patio de la casa, el más sorprendente jardín de juegos para niños. 

Recuerdo cómo jugábamos con nuestros vecinos en esas ambientaciones temáticas que nos ayudaba a preparar. Podíamos pasar de una pasarela de modas, o una guerra de naves espaciales imaginarias, en los árboles de la casa, o a pequeñas carreras de carros viejos también imaginarios. Ni Dominic Toreto hubiera podido manejar tan bien esos carros como nosotros. Y al final de cada sesión de juegos no podía faltar el respectivo refrigerio especialmente preparado para nosotros y nuestros compañeritos.

Aún recuerdo con un dolor profundo en el corazón cuando nos mostró el super poder de la comunicación telepática. Cuando por circunstancias de la vida, tuvimos que separarnos varios años, y no podíamos comunicarnos de ninguna forma con nuestra súper madre. La incertidumbre de no saber nada de ella nos angustiaba y nos llenaba de tristeza. Cuando pudimos restablecer la comunicación con ella volvió un poco la tranquilidad. Pero ese evento fue algo que nos marcó y nos hizo cambiar en muchos sentidos, quizás al vernos desprotegidos de esa super héroe que teníamos a nuestro lado.

Pero mi Avenger, como no podía ser de otra forma, regresó tiempo después de su viaje, y volvió a llenar nuestra vida de enseñanzas con todo su repertorio de super poderes. Algunos incluso más fuertes que antes, y otros un poco menos frecuentes debido al paso de los años. El super poder de no envejecer como el Capitán América, aun no lo ha podido replicar. Y ahora con unos cuantos años más encima, también nos ha ido enseñando que nosotros debemos cultivar nuestros propios superpoderes. Sobre todo el de la paciencia para lidiar con las travesuras que ahora ella nos devuelve a nosotros.

Podría pasar horas hablando de mi super madre, mi súper héroe. Pero prefiero hacerlo más adelante, por partes o por episodios, porque sus historias son tantas y tan variadas, que incluso un libro quedaría corto. Para mi hermana y para mí, nuestra madre es la más grande de todos los super héroes que existen. Y sin lugar a dudas cada uno de ustedes tiene a su lado una super héroe igual que los cuida y los protege siempre. 

Por supuesto que cada super héroe tiene diferentes habilidades, y siempre van a la medida de las personas que necesitan de su ayuda. Muchas de esas super héroes quizás estén mostrando ya su super poder del recuerdo en la eternidad, porque a pesar de que quizás ya no estén físicamente entre nosotros, su legado, su recuerdo, sus historias y sobre todo su amor, perdurará por siempre en el corazón de cada uno de nosotros.

¡Con mucho amor, para todas las madres!

«Ella es mi novia desde que me acuerdo, amor del bueno desde que la vi. Yo ya tenía un espacio en mi cuaderno para pintar su nombre y presumir. Me quiso cuando al borde de la meta llegué penúltimo en la maratón. Me quiere de insensible o de poeta, de genio, de ministro o de bufón. Mi novia se me está poniendo vieja y le está costando un poco caminar»

2 comentarios

  • Steven Magaña

    Sinceramente no tengo palabras para describir el inmenso talento que hay detrás del escritor, ahora en el club de teatro fue sin duda alguna una experiencia tan única que estaré agradecido por siempre, utilizaré el consejo que me dió para poder utilizarlo en mi futuro libro y sin duda estaré agradecido por siempre con él, le deseo los más grandes de los triunfos

    • Gracias Steven! Fue una experiencia muy especial poder compartir experiencias, sueños y sentimientos en su taller. Nos hicieron sentir muy especiales. Adelante con tu libro!! Sin dudas que será todo un éxito!

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