Aunque nos pueda parecer difícil de imaginar, a veces es complicado encontrar el rumbo que parecía tan claro al principio de algún viaje. Seguramente hemos tenido esa sensación de estar desorientados en varios momentos de la vida. Y definitivamente es una sensación muy compleja de explicar en palabras.
Cuando escribí el post Vuelo sin escalas, nunca me imaginé que un par de semanas después estaría en medio de situaciones que me hicieran sentir desorientado en este viaje. Me refiero a situaciones relacionadas precisamente con la salud y el estilo de vida que tanto debemos cuidar todos. Por eso decidí escribir estas publicaciones en la categoría de Salud, Alimentación y Estilo de Vida, porque al final todo está relacionado. De hecho, hace unas semanas (después de un tiempo sin publicar nada relacionado con esta categoría), decidí compartir cómo se había complicado el Vuelo sin escalas, debido una Turbulencia inesperada.
Me gustó darle continuación en esa forma, como si de verdad se tratara de un viaje. Después de todo, la vida se trata de un constante viaje día a día, conociendo nuevos territorios. O disfrutando nuevamente de las experiencias que ya hemos conocido antes. Así que en este momento voy a continuar con la misma idea del viaje. Y como no he podido encontrar el rumbo en este momento, creo que al menos hará falta otra publicación más adelante para completar esta pequeña secuencia de posts.
Cuando estaba pequeño me llamaban mucho la atención las actividades de los Boy Scouts. Al principio creo que lo veía como una actividad más recreativa. Quizás era por las ganas de jugar simplemente, o de relacionarme con más niños de mi edad. Luego cuando comprendí mejor el objetivo de este tipo de grupos juveniles, me interesó aún más. Pero nunca tuve la oportunidad de ser parte de uno de ellos. Posiblemente sentía cierta indiferencia a ese tipo de disciplina, porque en el fondo pesaba más el hecho de sentirme «libre». Pero si tuviera la oportunidad de conocer más sobre este movimiento, me gustaría hacerlo, y no quedarme solamente con la idea de cómo funciona realmente.
Sin temor a equivocarme, creo que una de las primeras lecciones que se deben aprender como Boy Scout, es la de encontrar el rumbo que se ha definido. El uso de un mapa, una brújula, y el conocimiento de los puntos cardinales, me parece que es básico para orientarnos. Primero necesitamos saber bien dónde estamos, antes de definir hacia dónde queremos ir. Y a veces hay que esperar que pase esa turbulencia, para ver hasta dónde nos hemos desviado del rumbo original. Y después, empezar a buscar el nuevo camino hacia el punto inicial de destino.
A pesar de que esta turbulencia ha sido fuerte y que aun no entiendo bien en dónde me encuentro, si tengo claro cuál es el punto al que me gustaría llegar. En el tema de salud, alimentación y estilo de vida, hay tantas cosas que podemos escuchar que por momentos podemos sentirnos abrumados con tanta información. Como todo en la vida, seguramente que hay gustos y colores tan variados para cada uno de nosotros. Así podemos encontrar muchas formas de pensamiento diferentes o conceptos diferentes sobre cómo deberíamos de cuidarnos.
De verdad que no puedo explicar lo desorientado que me he sentido últimamente. Como dije antes, pensé que iba en «piloto automático» y de pronto el avión casi se estrella. Casi empieza a levantarse nuevamente, luego de haber volado bajo durante varios meses. Y creo que cometería un error si pretendo volver el camino inicial. Definitivamente creo que hay que ajustar algunas cosas para encontrar el rumbo nuevamente.
Pero dentro de todo ese mar de información y dentro de todo el concepto de salud integral que he podido aprender, creo que hay puntos de orientación muy claros. Así como en la brújula podemos encontrar fácilmente los 4 puntos cardinales, creo que, en este vuelo, puedo encontrar y definir unos puntos de referencia básicos.
El Norte y el Sur los definiría como: Alimentación saludable (norte), y Paz integral (sur). Quiero pensar que de esta forma podemos encontrar un balance de forma vertical. Porque estoy firmemente convencido de que la alimentación es el pilar fundamental para una buena salud. Y el equilibrio lo podemos encontrar por medio de la paz que experimentamos al comprender bien qué estamos comiendo, y cómo nos sentimos en ese proceso. No solo con nosotros mismos, sino en relación a los demás también.
Para Este y Oeste me gustan estas referencias: Ejercicio (este), y Calidad de Sueño (oeste). Creo que de alguna forma nos pueden dar el balance de forma horizontal a través de los ciclos de actividad física y descanso sanador. Porque también podemos caer en un desbalance de actividades físicas, y poco sueño efectivo. El nivel de estrés que podemos manejar puede ser tan alto, que nos aumente la producción natural de cortisol, y que a su vez nos afecte directamente en esa fase tan importante llamada sueño.
En mi caso es más fácil reconocer el punto de equilibrio entre el Este y el Oeste del ejemplo anterior. En esta etapa de turbulencia lo que ha sido más evidente de reconocer personalmente, es el desbalance en esa línea física. Debido a la saturación de situaciones o actividades en las que me he ido involucrando, dejé de prestarle atención al tema del ejercicio. Incluso pensé que, involucrándome en más actividades, podría «evadir» el tener que pensar en temas que me causaban estrés. Y ya mencioné en otro post, que nunca fui un gran atleta. Pero si reconozco que debo ser «Un buen alumno» nuevamente, para disfrutar practicarlo de forma divertida.
Me refiero a línea física, porque considero que tanto el ejercicio como la calidad del sueño, están muy relacionados. Creo que todos podemos coincidir en que realmente el ejercicio es muy importante y necesario en nuestra vida. Pero a veces todavía tenemos diferencias en cuanto al tema del sueño. A veces podemos poner por encima las actividades u obligaciones diarias, por encima de nuestro descanso nocturno. Incluso a veces podemos darles prioridad a las horas frente al televisor o un dispositivo electrónico, que a dormir.
Para mí, resultó evidente que estaba completamente desbalanceada esa línea. Nada de ejercicio durante varios meses, y mala calidad de sueño, producto del estrés de actividades y situaciones que se acumularon en un corto período de tiempo. La solución aparentemente es bastante fácil, pero en la práctica quizás no lo sea. Para empezar, se necesita cierta «energía» para desarrollar alguna actividad física. Y la energía la obtenemos básicamente de dos fuentes: la comida y el descanso. Y si ninguno de los dos está en condiciones «normales», va a ser complicado desarrollar alguna actividad física, con un buen resultado. Así que necesariamente debemos corregir, sí o sí, ambas condiciones. Es como querer arrancar un carro si la batería está descargada.
Y en el otro sentido, de Norte y Sur de mi ejemplo, las cosas no han estado mucho mejor que digamos. Mi relación con la comida es algo así como de «amor y odio». Y espero realmente encontrar un rumbo que me permita balancear de forma saludable esa línea. Porque luego llevarme algunas «sorpresas» en cuanto a mi viaje en piloto automático, ha sido complicado encontrar respuestas que me satisfagan personalmente. Aún tengo algunas interrogantes que no logro resolver, pero que espero encontrar en corto tiempo. Para ello no queda más que aplicarse como un buen alumno, a estudiar y repasar algunos conceptos básicos.
Uno de esos conceptos básicos con los que espero encontrar el rumbo de mi viaje nuevamente, es recordando que la vida es un ciclo perfecto de varias fases. Y que se debe aprender a disfrutar plenamente de todas esas fases para lograr un verdadero equilibrio. Repito que se oye fácil, pero cuando lo tratamos de implementar, vemos que hay varios obstáculos en el camino. Pero creo que todos se pueden superar. Aunque hay unos más difíciles que otros. Que siempre van a cambiar de persona en persona.
El que más me está costando equilibrar es el obstáculo «emocional». Los últimos meses no han sido muy tranquilos como he dicho ya varias veces. Así que los vientos de esa turbulencia han sido los más fuertes de soportar. Y se han acumulado uno tras otro. Sin embargo, creo tener cierta tranquilidad en este momento. No sé si sea porque estoy apenas en el «ojo del huracán» y todavía falta la peor parte. O porque la turbulencia empieza a desaparecer. Tego Fe de que sea por esto último sinceramente.
Y en medio de ese espacio de tranquilidad, definitivamente que está siendo mejor ordenar los pensamientos, las ideas y los conocimientos, para encontrar el rumbo que deseo. Como dije antes, sí tengo claro el punto al que quisiera llegar. Solo me falta definir la ruta a seguir, y para eso necesito sentirme seguro de los pasos siguientes.
La seguridad se encuentra en aquellas cosas que nos han dado buenos resultados. Así que podemos estar seguros de que, si las volvemos a hacer, la posibilidad de lograr algo bueno será muy alta. Quiero empezar por el pilar fundamental, la alimentación. Sé que hay cosas que se deben ajustar, pero tengo muy claros los conceptos fundamentales. Cada uno de nosotros sabe reconocer los cambios en nuestro cuerpo. Y también sabemos muy bien qué alimentos nos ayudan y cuáles nos hacen sentir mal de diferentes formas. Pero lo básico, para todos, es que podamos sacar de nuestra comida diaria, todo el azúcar que podamos. No nos vamos a complicar ahorita con diferencias de criterio personales. Pero estoy seguro de que todos podemos coincidir en ese punto.
Llamemos azúcar a todas las golosinas, chocolates, bollería industrial, postres, chocolates, jugos artificiales o «naturales», y la mayor parte de harinas procesadas. Voy a eliminar de mis comidas todos estos enemigos. Y adicionalmente, también voy a tratar de eliminar todos los aceites vegetales que pueda, en todas las formas posibles. Tengo muy claro, que entre ambos grupos de «alimentos», está gran parte de la buena salud que podemos tener o desear. Voy a ajustar algunas condiciones de mi dieta inicial, tratando de «flexibilizar» mi relación con la comida en general. Esto con el objetivo de disfrutar de algunas comidas, sin caer en niveles extremos que estresan al cuerpo de forma natural. Por ejemplo, el estado de cetosis que mencioné anteriormente.
Creo que es un estado muy beneficioso y hasta terapéutico, pero que se debe llevar de forma súper balanceada con otros aspectos de la vida diaria, para que funcione plenamente. Y en el estado de «caos» emocional que he estado, no es posible lograr eso. Así que vamos a empezar a ajustar la guía para encontrar el rumbo, recalibrando desde cero las mediciones.
Como tengo bien claro que, al entrar en un estado de buena alimentación, voy a tener energía suficiente para desarrollar actividades físicas, entonces también empezaré con ciclos de ejercicio. De hecho, ya he empezado con ambos ajustes, y definitivamente que el cuerpo lo siente y lo agradece de forma natural. El estado de ánimo cambia, y los inicios de cada día son mucho mejores. Y si a esto le agregamos algunas dosis de luz natural del sol durante el día, y sesiones de playa para disfrutar del mar, pues el resultado será mejor. Y lo voy a recomendar usando una frase prestada de un libro que estoy leyendo en este momento, del cual les hablaré más adelante: «no me crea, vívalo».
Si logramos «equilibrar» estos dos puntos cardinales, seguramente que lo vamos a notar y nos vamos a empezar a sentir diferente. Pero aún falta balancear la calidad de sueño, que no solo se refiere a «dormir». Se refiere principalmente a que podamos completar las fases del sueño de forma completa durante la jornada de descanso del cuerpo. Porque solo así se puede cumplir con la tarea de recuperación y regeneración de células de forma natural en todo nuestro cuerpo. Y lograr que esas fases del sueño se completen de forma exitosa, depende también de que podamos mantenernos en un nivel tranquilo y libre de estrés. Nuevamente se oye algo fácil de lograr, pero un poco más complicado de lograrlo en realidad. Sin embargo, solo así podemos encontrar el rumbo deseado.
El último punto cardinal, el que he definido como Paz Integral, solo se puede conseguir si los otros tres están alineados. Creo que se da como consecuencia positiva de haber logrado la estabilidad con los puntos anteriores. Esa Paz Integral, nos permite trabajar con la tranquilidad que deberíamos sentir antes de dormir y completar las fases de sueño que acabo de mencionar. Además, es la que nos puede ayudar a tener una relación sana con nuestra alimentación, y con todas las actividades físicas y emocionales en conjunto.
Como dije antes, tengo algunas preguntas sin respuesta en este momento. Algunas preguntas que me he hecho yo mismo sobre todo este tema de salud y alimentación. Y otras preguntas sobre las cuales aún espero respuestas, que son un poco más complejas de entender. Sea por una cosa o por la otra, el hecho es que necesito encontrar el rumbo nuevamente. Deseo encontrarlo y sentirme nuevamente seguro en el recorrido. Ya he ajustado algunas actividades, y espero seguir corrigiendo otras, conforme esas respuestas vayan llegando poco a poco. La paciencia para esperar es algo que, si me cuesta mucho, sobre todo en medio de períodos de incertidumbre emocional.
Al final todo se trata de buscar esa paz interior en forma integral. No solo por medio de alguna actividad aislada, sino en el conjunto de elementos que realmente podemos disfrutar y con los cuales nos sentimos plenos. Ya sea sentimientos, anhelos, pensamientos, conocimientos, prácticas o actividades propiamente dichas. O quizás, para encontrar el rumbo, solo sea necesario «regresar a la inocencia«, como publiqué recientemente.
Una de esas actividades que me gusta y que me tranquiliza es escuchar música. Por supuesto que escribir se ha convertido en mi favorita como he dicho. Pero escuchar música es algo que siempre me ha gustado. Así que he pensado que, a partir de ahora, quiero concluir cada publicación con una canción. Ya sea alguna que me recuerde algo importante, o que de alguna forma hable sobre lo que comparto en cada post. Para finalizar esta publicación quiero compartir esa linda canción de Enya. De alguna forma también habla sobre todos esos dilemas que cruzan en mi mente en este momento.
