Blog Enjoy the Silence

El lugar perfecto para poder escuchar nuestra voz interior

Return to Innocence – Enigma

Si pensamos en el punto en el que pudiéramos regresar a la inocencia, ¿cuál sería?

«Enigma» es algo así como un «proyecto musical» más que una banda propiamente dicha. Seguramente para muchos nos es familiar recordar canciones como «Sadeness« por ejemplo. Un ritmo electrónico, un poco «oscuro» con coros como cánticos gregorianos, y ecos como los que se escuchan adentro de alguna Iglesia.

En cuanto a «Sadeness» nunca me pude decidir si era una canción que realmente me gustaba o no. Creo que siempre sentí un poco de indiferencia. Pero si me gusta oírla de vez en cuando. Seguramente se debe a que es una canción muy instrumental, con poca o nada de letra que tenga algún sentido. Pero en general, así son todas las canciones de este artista. Tiene un estilo muy marcado en esa línea.

Sin embargo, hay dos canciones que si me gustan mucho, y que tengo incluidas en mis listas favoritas. Una de ellas es precisamente «Return to Innocence», («Regreso a la Inocencia»). Música súper suave con un ritmo tranquilo, especial para disfrutar cerca de la playa. Bueno al menos así me la imagino yo. Me gusta mucho el video y el mensaje que transmite, y, sobre todo, me gusta mucho la letra. Curioso porque como acabo de mencionar, casi no incluyen letras en sus canciones. Mucho menos letras así de estructuradas sobre una idea central definida.

Sobre el video creo que el mensaje se entiende muy bien. Y al principio incluso podría captarse un mensaje metafórico de alguna forma. Cuando el anciano que está debajo del árbol aparentemente está por «comer una manzana». Corta el fruto, pero no lo come. Más bien ahí empieza un recorrido al revés durante todo el video. Es decir, que todas las escenas transcurren como si se estuviera retrocediendo el tiempo o la vida, hasta cierto punto. Seguramente de regreso a la inocencia, sea cual sea el punto para cada uno.

Esa es una de las partes que más me llama la atención. Y la otra es precisamente el punto relacionado con el árbol y la manzana. Como tratando de sugerir el punto en el que el hombre perdió la «inocencia» en el huerto del Edén, según la escritura bíblica. Aunque en realidad, no se trata específicamente de una manzana. Pero si creo que para cualquier persona es muy fácil entender el mensaje que sugiere el video.

Si tuviera que pensar a qué punto debería retroceder en mi vida para regresar a la inocencia, creo que no sería algo fácil de decidir. Pensamos que la inocencia se refiere únicamente al punto donde recordamos ser niños, o alguna etapa durante nuestro crecimiento. Yo más bien creo que la inocencia se puede encontrar en cualquier momento de la vida sin importar la edad. Solo que conforme vamos creciendo, nos «asusta» más sentir la inocencia, y decidimos mejor ponernos nuestra «coraza» de «adultos».

Los últimos días he tenido la oportunidad de experimentar situaciones que nos pueden llevar a explorar sentimientos muy difíciles de entender al principio. Pero que conforme dejamos que fluyan, van mostrando que en realidad seguimos siendo «inocentes» como niños. Y muchas veces no es que dejemos que fluyan, sino más bien que no tenemos opción de reprimirlos. Solo salen y nos recuerdan los hilos sensibles que podemos tener cada uno de diferente forma.

Pensé que la inocencia solo la podía recodar al regresar a algún día durante mi niñez. Hasta que sentí miedo y tristeza al imaginarme lejos de las personas que amo y que me aman. Creo que no se trata de ser «débil» ante situaciones duras de la vida. Quizás necesitemos sentir la inocencia de un niño, cuando se siente lejos de su madre. Porque por muy «viejos» o «adultos», o «fuertes», que nos creamos, siempre nos estremece hasta lo más profundo de nuestro ser, imaginar esos momentos de separación. Yo ni siquiera lo he vivido, y solo imaginarlo me produce una enorme tristeza. Pero si he sentido la tristeza de quienes han pasado por ese momento.

Regresar a la inocencia quizás sea jugar con las situaciones que la vida presenta cada día. Reírnos de ellas como si fuera un juego. Como mi amigo peludo que se pasea por la casa. Nuestro perro cocker, «Odie». O mejor dicho, «Mi amigo el «Cocker». Que, con solo vernos, sin importar el día o la situación que sea, quiere jugar y divertirse en cuanto nos ve. Creo que él no tiene problemas ni estrés como nosotros, y por eso es que solo quiere divertirse. Pero ¿por qué no podríamos imitarlo en ese tipo de «inocencia»? Verlo correr en la arena y dejarse sumergir por las olas del mar, me invita también a pensar en esa inocencia de hacer las cosas «sin pensarlo».

No se trata de «no pensar» en las cosas que deseamos hacer. Más bien podría ser, al contrario, hay que pensarlas más y mejor. Y cuando digo más, me refiero a todas las veces que podamos. Quisiera pensar de forma inocente en todas las cosas que realmente quisiera hacer en la vida. Y quisiera pensar mejor cada vez que tengo la oportunidad de hacerlas, para no dejarme vencer por el temor, la comodidad, la incertidumbre y cualquier otra duda. Pudiera ser la última vez que tenga para hacer cada una de esas cosas. Así que no quisiera «arriesgarme» a perder la maravillosa oportunidad de hacerlas.

Amor, devoción, sentimiento, emoción. Justo así empieza esta bonita canción. Con cuatro palabras que se complementan perfectamente. Cada una de ellas con un significado muy especial y al agruparlas, transmiten también una idea de plenitud en todo sentido. El regreso a la inocencia puede estar tan cerca o tan lejos de lo que nosotros mismos nos podemos permitir. Recientemente he tenido una sensación de haber regresado a ese estado de inocencia, en donde los sentimientos más fuertes que he experimentado me han permitido reflexionar sobre varias cosas en mi vida.

Por más que he querido y deseado mantener un estado mental de «fortaleza», no he podido. Precisamente esa es una reflexión de esta canción. Que no deberíamos tener miedo a sentirnos «débiles» ante ciertas circunstancias que nos sobrepasan. Y tampoco deberíamos estar tan orgullosos de sentirnos «fuertes». La vida cambia en un instante, y el orgullo de creernos fuertes, puede volverse de pronto en un temor a la debilidad o impotencia de no poder cambiar los hechos que podamos estar viviendo.

Creo que regresar a la inocencia es también, que podamos mirar dentro de nuestro corazón sinceramente. Sobre todo, de forma sincera con nosotros mismos, no con nadie más. La inocencia se puede experimentar cuando reímos porque sentimos ganas de reír. O cuando lloramos porque tenemos ganas de hacerlo. Simplemente debemos ser nosotros mismos, sin escondernos de nada ni de nadie. Así podemos sentirnos inocentes de nuevo.

Definitivamente me gusta esa forma en que «Enigma» describe y canta acerca de la inocencia. Creo totalmente en esa inocencia. Creo en la inocencia de una niña cuya esencia personal es el servicio a los demás. Sin importar si es alguien tan especial como una madre, o alguien completamente desconocido. Me gusta pensar en esa inocencia que la hace creer muy dentro de sí, que todo lo que hace es perfecto. Sin pensar si realmente lo es o no. Porque disfruta lo que hace, y se siente llena y plena al poder ayudar a los demás. Su espíritu de servicio es la energía y el combustible que la motiva y la mantiene en ese estado de inocencia constante.

Creo en la inocencia de esa niña que prefiere reírse de cualquier situación en la vida, antes de dejarse vencer por las circunstancias. Incluso de la muerte, a quien espera de forma natural y con un sentido del humor propio de un niño. Porque no importa cuantas veces pueda caerse, siempre se levantará con una carcajada inocente, riéndose de sí misma. Porque incluso al sentir miedo por despedirse de las personas que ama, tiene la magia para cambiar la tristeza en risas.

También creo en la inocencia de un niño caprichoso cuyo deseo es simplemente llamar la atención de las personas que ama para que estén siempre a su lado. Su inocencia lo impulsa a hacer cosas que posiblemente no haría un «adulto», pero que siempre las hará porque su fin es mayor. Para las demás personas puede que solo se trate de un «capricho», pero para él posiblemente signifique entrega total.

A lo mejor ese niño caprichoso pueda verse como un «chantajista emocional», pero en el fondo quizás solo tenga temor de perder las cosas que quiere, o que le dan sentido a su vida. Su inocencia lo hace actuar de forma espontánea, en busca de ese objetivo deseado. Sin importar lo que la gente diga, solo siguiendo su propio camino. Nunca se rinde, solo busca pacientemente su oportunidad para regresar a la inocencia.

Son dos ejemplos de lo diferentes que podemos ser si nos comparamos unos con otros. Pero entre la niña que cree que todo lo hace perfecto, y el niño caprichoso, podríamos encontrar miles de ocurrencias que nos harían reír (o llorar) sin parar. Por supuesto que podríamos encontrar millones de «diferencias», pero prefiero quedarme con todas las ocurrencias que tienen en común y que les dan la oportunidad de ser inocentes como niños otra vez. Creo que nuestras vidas serían diferentes si nos permitiéramos disfrutar más de esos pequeños momentos que nos hacen regresar a la inocencia.

Si tuviera la oportunidad de regresar a ese punto lo volvería a hacer. Como dije antes, creo que no es tan fácil definir un solo punto en donde sintamos que podemos regresar a la inocencia. Al menos en mi caso, los últimos días me han hecho pensar y sentir, que en realidad cada día puedo regresar a ese lugar. Que solo depende del grado de decisión y convicción que tenga para aceptarlo. Quisiera ser nuevamente «Un buen alumno», y que las lecciones de vida que han ido saliendo, no solo sirvan para «aprobar» el momento. Sino que realmente me permitan crecer cada día, no como adulto, sino como un niño que busca regresar a la inocencia.

No es el principio del fin,
es el regreso a ti mismo,
el regreso a la inocencia.

Amor, devoción.
Sentimiento, emoción.
Amor, devoción.
Sentimiento, emoción.

No tengas miedo de ser débil,
no estés demasiado orgulloso de ser fuerte.
Solo mira dentro de tu corazón, amigo mío,
ese será el regreso a ti mismo,
el regreso a la inocencia.

Si quieres, empieza a reír.
Si debes (hacerlo), empieza a llorar.
Sé tú mismo, no te escondas.
Solo cree en el destino.

Que no te importe lo que diga la gente,
solo sigue tu propio camino.
No te rindas y aprovecha la oportunidad
para regresar a la inocencia.

No es el principio del fin,
es el regreso a ti mismo,
el regreso a la inocencia.

Que no te importe lo que diga la gente,
solo sigue tu propio camino,
solo sigue tu propio camino.
No te rindas, no te rindas,
para regresar, para regresar a la inocencia.

Si quieres, ríe.
Si debes (hacerlo), llora.
Sé tú mismo, no te escondas.
Solo cree en el destino.

Return to Innocence – Enigma

Cuán especial sería todo, si dejáramos que la inocencia de ese «niño» y esa «niña», ocuparan la mayor parte de nuestro tiempo en todos nuestros días. Sin duda que la vida sería mucho más hermosa de lo que ya es.

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