Cuando pienso en la palabra «limpio», no solo se me vienen a la mente imágenes de limpieza propiamente. Sino también otros términos que también me hacer sentirme limpio. Como por ejemplo serenidad, paz, tranquilidad, seguridad, confianza. Porque siento que la palabra limpio puede incluir más cosas para darle un significado más integral.
La canción «Clean» está incluida en el álbum más importante y más exitoso de Depeche Mode. Es el último sencillo de la versión original del álbum, y a mi gusto, es el perfecto «broche de oro» para cerrarlo. Todo el álbum «Violator» es de una calidad exquisita. Porque lo puedo escuchar miles de veces por completo, y nunca puedo coincidir en el orden que le podría dar a todas las canciones. Por supuesto que hay diferencias entre «Enjoy the Silence» y «Blue Dress» por poner un ejemplo. Pero a mí me gustan todas las canciones de ese disco. Por eso lo considero el mejor de todos. Sin embargo, aunque hay otros discos de gran calidad, ninguno llega a ese nivel de perfección.
«Clean» («Limpio»), es una canción muy potente en todo sentido. Tiene una introducción un tanto misteriosa con sonidos de teclado obviamente, que empieza como con una especie de sirena. Sin embargo, también está acompañada por un sonido sutil que poco a poco empieza a aumentar de volumen hasta que llega la transición de sonidos de percusión muy bien mezclados. Al momento de empezar a escuchar esos golpes como de tambores, ya se puede sentir cómo se va apoderando de nosotros el ritmo de la melodía por completo.
Tengo un gusto muy particular por melodías de ese tipo, con sonidos fuertes de percusión y un ritmo que se pasea por momentos entre lo cadencioso y suave. Si hubiera una versión instrumental de esta canción, igualmente me gustaría. Por eso es de mis favoritas. Bueno todas las de este disco son mis favoritas. Porque a mí me gusta disfrutarlas siempre como si fuera la primera vez que las escuchara.
Sin embargo, a la potencia de una excelente melodía había que agregarle una potente letra. Un significado misterioso que cada quien podría interpretar de la forma que mejor le parezca. Quizás un poco «oscura» pero a mí me parece una letra muy profunda que nos hace pensar en nuestros propios sentimientos. Esas sensaciones que nos mueven de un lado a otro dependiendo de las circunstancias que estemos viviendo.
Como les decía en en el capítulo anterior («Ciclos»), que he escrito junto con este, decidí auto regalarme dos momentos para compartir con ustedes. El primero era para cerrar un ciclo en particular de mi conteo personal de la vida. Y este otro para agregarle la música que no podía faltar. Ya saben que para mí cada día debe llevar música incorporada. Y en estos días en especial, «Clean» se ha convertido en mi melodía compañera de viaje.
Porque este es un ciclo en el que efectivamente me siento limpio en muchos sentidos. Como decía al principio, me siento en paz conmigo mismo, puedo disfrutar de la tranquilidad y serenidad de entender mis sentimientos. No digo que las circunstancias a mi alrededor no me afecten, o que no muevan fibras sensibles hacia la tristeza o el enojo por lo que pueda pasar. Me refiero al hecho de poder convivir con todos esos sentimientos apreciándolos tal como son, y aceptando que no todo lo que pase en nuestras vidas depende de nosotros exclusivamente.
He detenido mi caída, le puse un final a todo y he cambiado de rutina. No hace falta explicar mucho para entender que en ese verso se habla claramente de un cambio en general. Un cambio de dinámica en la vida. Me siento identificado por ese cambio, sobre todo si lo entendemos como un cambio de una dinámica negativa, a una de mayor paz y tranquilidad. Ahora que me siento limpio, le puse un final a las lágrimas. Saben a lo que me refiero.
Y no sé lo que el destino planeó o de qué forma viene el siguiente ciclo. Solo sé que estoy empezando a apoderarme de lo que está en mis propias manos, no en las manos de nadie más. Todo lo que siempre quise, todo lo que siempre necesité está aquí en mis brazos. Estoy muy pero muy lejos de cualquier tipo de santidad. Pero empieza a gustarme hacia dónde va. Y me gusta lo que empiezo a ver con mis propios ojos. Me gusta ver lo que va mostrando poco a poco.
Porque para cada uno de nosotros, cada ciclo que se abre o se cierra llevará o traerá nuevos sentimientos. Algunas puertas se cierran y otras se abren. Pero siempre llevan sentimientos adentro que se retuercen de diferente forma para cada uno. Cada quien sobrevive de la mejor forma posible. Yo mientras tanto, ya no aconsejo (aunque me cuesta no hacerlo), y ya no critico (que me cuesta todavía más no hacerlo). Sin embargo, solo sé, lo que me gusta ver con mis propios ojos.
Limpio.
Lo más limpio que he estado.
Un final para las lágrimas.
Y los años de entre medio.
Y los problemas que he visto.
Ahora que estoy limpio
sabes lo que quiero decir.
He roto mi caída,
le puse un final a todo,
he cambiado de rutina.
Ahora estoy limpio.
Pero no entiendo
lo que el destino planeó.
Estoy empezando a apoderarme
de lo que está en mis propias manos.
No reclamo saber
hacía dónde mi santidad va,
sólo sé que me gusta
lo que está empezando a mostrar.
A veces
Limpio.
Lo más limpio que he estado.
Un final para las lágrimas.
Y los años de entre medio
Y los problemas que he visto.
Ahora que estoy limpio.
Sabes lo que quiero decir.
He roto mi caída,
le puse un final a todo,
he cambiado mi rutina.
Ahora estoy limpio.
Mientras los años pasan
todos los sentimientos adentro.
Se retuercen y giran
mientras pasean con la marea.
No aconsejo.
Y no crítico.
Sin embargo, sólo sé lo que me gusta
con mis propios ojos.
Ahora cierro este ciclo anual con mi canción de «cumpleaños». Mi auto regalo.
