¿Cómo sería mejor, una mente intensa o intensamente?
Hay algunos temas sobre los cuales me gusta hablar más o, en este caso, escribir. Como habrán visto en algunos posts anteriores, hay varias categorías sobre temas diferentes. Ahora es el turno para otro de los temas que me gusta mucho, el cine y las series de TV (como por ejemplo «The Last of Us»).
He tratado de pensar, cuál podría ser la primera película o la primera serie de la que me gustaría hablar. Y me he detenido un poco a pensarlo bien, porque las opciones eran bastante diferentes. El solo hecho de pensar en las diferencias, ya me empezaba a dar una idea de cuál sería la seleccionada como la película favorita. Y tengo que decir que me gustan muchas películas. Bueno en realidad son muchísimas, de varios géneros, y de varios años también.
Las dos finalistas eran «Gladiador» e «Intensamente«. Así de opuestos pueden ser mis gustos en cuanto a películas. No importa cuántas veces haya visto cada una de las dos, siempre hay una nueva oportunidad para volver a verlas. Depende del momento y del estado de ánimo. Depende de lo que mi mente decida. Si el estado de ánimo es de adrenalina alta mezclada con emoción épica, entonces habrá que ver «Gladiador» (sobre la cual hablo en otro post). Pero si el estado de ánimo es más de introspección personal, entonces definitivamente será el turno de «Intensamente».
Precisamente por lo de la mente intensa es que al final decidí nombrarla como mi película favorita. No me importa que sea una película animada. No tengo ningún tipo de discriminación hacia ese género de películas, siempre y cuando el tema sea interesante. Y tampoco tengo ningún problema en admitir que el género de películas animadas me gusta mucho.
No creo que haya un mejor nombre para esa película en español. El nombre «Intensamente», refleja exactamente todo el mensaje de la película y nos deja una enseñanza de vida muy importante para cada uno. Y es el hecho de entender que estamos sujetos a nuestros estados de ánimo siempre. Que de la forma en cómo nos podamos sentir en un momento determinado, así serán las acciones que hagamos.
Cuando les traté de explicar sobre Mi Consola de juegos BrainStation, básicamente quería describir de qué forma es que funcionan mi mente e imaginación. Precisamente imaginar que mi mente es una super consola de juegos, para imaginar a su vez, que cada situación en la vida, puede ser un juego divertido, es una clara muestra de lo que trato de explicar. Esa es la principal razón por la cual me siento muy identificado con el mensaje y el guion de «Intensamente»
Muchos años antes de que saliera la película, había un pensamiento que era muy frecuente en mis momentos de filosofía personal. Me gustaba imaginar que, dentro de mi cabeza, había muchos trabajadores diminutos que se encargaban de todas las actividades en mi mente. Algo así como los diminutos personajes del cuento de «Los viajes de Gulliver». Los famosos ciudadanos del pueblo de Liliput, los liliputienses. Solo que estos pequeños trabajadores vivían en mi cabeza.
Por cierto, el cuento de «Los viajes de Gulliver», como obra literaria, me gusta mucho. Me gusta mucho la historia y la forma cómo está escrita. Sin embargo, hablando de cine y películas, tengo que decir que la versión de cine de 2010, interpretada por Jack Black, no me gusta para nada. Me desagrada mucho, y no me genera ningún tipo de motivación volverla a ver. La única vez que la vi, fue en un cine en sus semanas de estreno, y de inmediato se convirtió en la última vez también.
En cuanto a «Intensamente», el sentimiento fue todo lo contrario. El hecho de que la historia de la película tuviera cierta relación con algo que yo imaginada para mí mismo, fue algo muy especial. Esos pequeños inquilinos que habitaban de forma imaginaria en mi mente eran los encargados de hacer todas las tareas en mi cabeza. Justo de la misma forma que actúan los cinco personajes de la película.
Por ejemplo, durante mucho tiempo de ira personal, sentía que por momentos los trabajadorcitos estaban muy enojados con sus asignaciones, y por eso me sentía de esa forma. Quizás era una especie de desahogo personal no canalizado de la forma correcta. O quizá era simplemente mi imaginación, como siempre. El hecho es que al ver a «Ira» con su imponente pelo amarillo en llamas, y su cuerpo color rojo, no pude dejar de sentirme identificado con ese personaje. Ahora me siento «Limpio«, como menciono en otro capítulo. Pero anteriormente no fue así.
De la misma forma, me resultó bastante similar la «personalidad» de «Ironía». También me recordó momentos en donde los diminutivos ciudadanos de mi mente se comportaban de forma sarcástica e irónica. Bueno, esos de vez en cuando siguen apareciendo, pero en menor frecuencia. También era parte de momentos en los que predominaba ese tipo de sentimientos.
Y qué decir, de «Miedo» o «Tristeza». Es imposible no identificarse con ellos también. Aunque en el momento que me imaginaba mi mente gobernada por pequeños personajes, no tenía idea de cómo podían verse interpretadas esas características. Pero al ver la película completamente, en cada una de esas facetas, todo lo que me imaginaba para mí, tuvo sentido, tuvo color y hasta un rostro en particular. El de cada uno de los personajes.
«Intensamente» es una joya de película. Es una de esas historias a las cuales es casi imposible no prestarles atención. Yo tuve una conexión especial con la película, por las razones que les he mencionado. Pero además de esa particularidad, el guion está tan bien pensado, que creo que todos nos podemos sentir identificados también. Porque presenta a los sentimientos predominantes de nuestro ser, como si fueran entes con voluntad propia, que pueden cambiar nuestra forma de actuar ante situaciones específicas de la vida.
Al estar viendo la película, resulta bastante fácil y sencillo, que nos podamos imaginar en el lugar de Riley, la niña protagonista de la historia. La forma de cómo representan el maravilloso funcionamiento de nuestra memoria desde que nacemos, es simplemente especial. Guardar cada uno de nuestros recuerdos en forma de bolitas de colores, agrupadas por el tipo de sentimiento predominante, es muy ingenioso y a la vez tierno. O la forma de cómo también se van borrando poco a poco aquellos recuerdos que podrían considerarse como «menos importantes» para nuestra mente. Ya sea porque así los hemos dejado que se auto clasifiquen, o porque nosotros mismos deseamos bloquearlos de nuestro disco duro mental.
Sin lugar a dudas las situaciones que pasan a nuestro al rededor, también influyen en la forma de cómo se pueden comportar nuestros sentimientos. Pero uno de los mensajes principales de la película, es que, sí podemos controlarlos, y dejar que sean los mismos sentimientos los que nos ayuden a resolver esas situaciones de la mejor forma. La forma de cómo lograr esto, podría ser que cada sentimiento aparezca en el momento que le corresponda. Dependiendo de las características del mismo sentimiento, y de la situación que se presente.
Si hay algo que nos hace sentir molestos, no habría razón para tener oculto a «Ira». Yo lo dejaría (y realmente lo dejo) salir, para que disfrute de su enojo, sin limitaciones, sin reprimir nada, que sienta que es su momento de brillar. ¡Es tan hermoso sentirnos enojados! Nos hace darnos cuenta que sí estamos vivos, que no somos de palo. Que «Ira» esté siempre presente en nuestros días. Pero hasta cierto punto.
De la misma forma, si la situación amerita que salga «Ironía» a escena, pues que salga. Que también pueda disfrutar haciendo de las suyas, que saque lo mejor de sí, que realmente se luzca. Se siente tan bien ser irónico o sarcástico cuando las circunstancias lo ameritan. Pero hasta cierto punto.
O por ejemplo los momentos de «Miedo». Hasta podría decir que se siente bien tener miedo de vez en cuando. ¿Por qué limitarnos de ese sentimiento? Reprimir el miedo de nuestro ser, nos hace más vulnerables en realidad porque no nos permite reconocer aquellas cosas que podemos mejorar. Hay que dejar que «Miedo» salga también. Que nos muestre lo débiles que podemos ser, para que de la misma forma podamos levantarnos con más fuerza. Que «Miedo» se mueva con libertad en la película de nuestra vida. Pero hasta cierto punto.
Y mis dos últimos personajes son «Tristeza» y «Alegría». Nuestra vida no sería igual si uno de los dos faltara. Son como el Ying y el Yang, siempre juntos. A veces parece que cada vez que sale uno a escena, el otro se apresura a salir también. Como si fuera una eterna pelea entre ambos. Cuando en realidad creo que representan el balance mismo de nuestra existencia.
«Tristeza» tiene que aparecer de la misma forma que sus compañeros porque solo así podemos crecer. En esos momentos donde me he sentido más triste, siempre he llegado a un punto donde reconozco yo mismo, que no todo es tan oscuro. Que no todo es tan azul, o que no todo es tan malo. Quizá sea complicado para muchos de nosotros darle el espacio a «Tristeza» para que tome el control de nuestras vidas en ciertos momentos. Pero la necesitamos mucho. Es una forma de válvula de alivio para sacar de nuestra alma, todo lo que se puede clasificar como «fuera de nuestro control». La separación física con seres queridos o la pérdida de algo en cualquier sentido que se pueda referir, son claros ejemplos de todo lo que está fuera de nuestro control.
Justo mientras escribo este post (un 9 de febrero de 2024 a la 1:11 pm), he recibido una llamada telefónica para avisarme que el Ángel «Despistado», uno de los dos Ángeles de los cuales les hablé anteriormente, acaba de dejarnos en esta tierra, y ha empezado su viaje hacia la eternidad. Definitivamente que «Tristeza» también tiene que ser protagonista en nuestra vida. Pero hasta cierto punto.
Y me quedo al final con la singular «Alegría». Ese personaje que termina de equilibrar siempre las situaciones más complicadas durante toda la película. A pesar de provocar algunos contratiempos. Sin embargo, es quien complementa a cada uno de los otros personajes (sentimientos) para sacar lo mejor de cada uno. Exactamente, así como sucede en nuestra vida, en donde el sentimiento de la alegría y la felicidad, deberían de estar presentes siempre, a pesar de cualquier circunstancia.
Sin importar cuánto podamos llenarnos de otros sentimientos, «Alegría» siempre debe estar presente en nuestra vida. Somos nosotros quienes tenemos el control, la libertad y la decisión, de hacerla el personaje principal de la película de cada uno. Debería ser el ingrediente que termine de aderezar con su sabor, la receta de nuestra vida. Debería ser la cereza en el pastel ante cada situación amarga que nos toque sobrellevar. Debe ser el final de toda discusión sin sentido, y el punto final de cualquier rencor que nos haya invadido. No perdamos la oportunidad de ser felices, y dejar que «Alegría» sea nuestra compañera en cada viaje y en cada momento de nuestra corta vida en esta tierra.
Nadie puede saber el día final del último acto. Nadie sabe la hora fina de la obra de la vida. Pero sí podemos tener la certeza de que vale la pena acumular tantas bolitas de colores (recuerdos) como podamos. Recuerdos que solo nos pertenecen a nosotros mismos, y que nos van a acompañar cada día de nuestra vida. Recuerdos que siempre alimentarán nuestra alma.
¡Hasta siempre querida Tía! ¡Gracias por dejarme una bolita de un color muy especial para mantener su recuerdo siempre en mi mente!
