Blog Enjoy the Silence

El lugar perfecto para poder escuchar nuestra voz interior

Pensamientos

Últimamente he recibido de forma repetida, consejos médico – terapéuticos, en los que me orientan a tener un «mejor manejo de las emociones». Él último que recibí fue algo así como: «el manejo de las emociones depende de los pensamientos que tengamos». Y la verdad es que al escucharlo tiene todo el sentido del mundo. Es algo que no discuto, sino que al contrario, lo acepto como una verdad y como un consejo muy valioso. Pero como siempre digo, generalmente (por no decir que siempre) es muchísimo más fácil decirlo que hacerlo.

Definitivamente creo que como seres humanos, no solo nos alimentamos de comida en un plano físico. También nos alimentamos de emociones, sentimientos y por su puesto de pensamientos. Nuestra salud física se puede mejorar por medio de una alimentación completamente balanceada, o se puede deteriorar si llevamos al extremo cualquier tipo de alimentación que dañe nuestro cuerpo. De la misma forma la salud emocional se verá afectada para bien o para mal, con el tipo de emociones, sentimientos y pensamientos con los que decidamos alimentarnos. Hablando en un plano espiritual por decirlo de alguna forma.

Cuando escuché este consejo me pareció que definitivamente había que prestarle más atención a esa parte. No solo por el hecho de la insistencia del profesional que me lo dijo, sino porque de verdad, es algo en lo que creo totalmente. Lo que me pareció increíble es que sabiendo de la importancia que tienen los pensamientos, no los haya podido «controlar» de mejor forma antes. Es como ese tipo de lecciones en las que recibes la clase, te preparas para el examen, estudias horas antes de presentarte, y al final recibes una nota deficiente. Simplemente no se tiene una explicación, y el sentimiento que produce es de una gran frustración.

Y tampoco ayudan las formas tradicionales de «animar» que normalmente se suelen dar en esos momentos. Me incluyo en esa crítica porque también he dado ese tipo de «ánimo» cuando he estado del otro lado de la situación. Frases de apoyo como: «no te preocupes, todo va a estar bien», o «tienes que pensar de forma positiva», de verdad que no ayudan en ese momento. De hecho, pueden hacer que el sentimiento empeore. Pueden hacer que esos pensamientos «negativos» en lugar de transformarse en «positivos» por arte me magia, más bien se vayan volviendo más oscuros.

Se entiende que en situaciones que pueden estar viviendo las personas que queremos, lo más natural sea que queramos ayudarlas de la forma que sea. Hacer todo lo posible para que ese momento complicado sea más liviano de llevar, o si es posible, resolver por completo el problema. Sé que todos quisiéramos lograr eso porque es algo que nace genuinamente de nuestro corazón. Pero seguramente la forma en la que pensamos que podemos ayudar, no sea la forma correcta para ayudar realmente. Y esto es algo que me ha hecho pensar en estos últimos días, porque podemos estar en ambos lados de la situación. En algunos momentos nos tocará recibir ese tipo consejos triviales. Pero en otras ocasiones, vamos a ser nosotros los que no podamos decir algo que verdaderamente ayude a los demás. Y vamos a estar diciendo esas frases inútiles en algún momento.

Tomando en cuenta esto, lo mejor que podríamos hacer, es reconocer de forma humilde, que debemos de prepararnos mejor para cualquiera de los dos casos que nos toque enfrentar. En todo caso, siempre vamos a tener que aprender a «trabajar» nuestros pensamientos. Ya sea de una forma o de otra. Si estamos tratando de ayudar a alguien, vamos a tener que pensar de una forma diferente antes de soltar las frases comunes que ya sabemos. A lo mejor vamos a tener que hacer un esfuerzo por «pensar» lo más parecido posible a la persona que queremos ayudar, para entender mejor lo que pueda estar sintiendo. Quizás en medio de ese ejercicio mental, podamos encontrar una respuesta diferente que de verdad haga sentir mejor a esa persona. O quien sabe si logremos darle un consejo que de verdad le ayude a superar ese bache mental y sentimental.

Y si somos nosotros los que estamos sumergidos en un mar de pensamientos confusos que nos generan emociones negativas, pues con más razón debemos aprender a hacer cosas diferentes para superarlos. Como dije, eso se oye muy fácil en la teoría, pero en la práctica es un poco más complicado. No es algo que hagamos deliberadamente. Es decir, creo que nadie quiere sumergirse en pensamientos negativos por el simple hecho de querer hacerlo. Creo que todos deseamos sentirnos bien, y generar pensamientos buenos en lugar de malos. Así que esta también debería ser una razón poderosa para comprender que no se trata de algo tan fácil de superar para nadie.

Pero si es algo a lo que debemos prestarle más atención de la que normalmente le dedicamos. Al pensar en esto me produce cierta gracia ver cómo podemos soportar cargas sobre nuestro ser, y acostumbrarnos a ellas. En lugar de explorar otras formas para aligerar el peso que llevamos. Normalizamos el hecho de vivir bajo un estrés total en la vida diaria, y muchas veces hasta nos sentimos orgullosos de eso. Hablo de forma personal porque es algo que me pasa y definitivamente sé que es algo que debo cambiar. Muchas veces me siento «feliz» de poder manejar todo el estrés que puede producir el trabajo diario por ejemplo. Y eso que solo se trata de un área nada mas de la vida.

Me sucede que por momentos pareciera que entre más tensión o estrés haya, mejores pueden ser los resultados. Superar una crisis laboral y terminar con un buen resultado parece que es la mejor recompensa a días o semanas viviendo bajo presión. Alguien quizá lo pueda atribuir a la adrenalina que se genera cuando estamos ante situaciones extremas. Pero lo cierto es que es ese mismo estado de alteración, el que no nos permite ver que debería ser todo lo contrario. Es como si normalizáramos vivir con dolor ante una condición física que se podría solucionar o revertir con acciones sencillas.

Y últimamente desearía con todas mis fuerzas, lograr esa misma satisfacción pero haciendo lo que verdaderamente debe importar. Quisiera llegar a ese nivel en el que pueda sentirme igualmente o aún más orgulloso de poder manejar mis emociones y pensamientos de una mejor forma. Para convertirlos en pensamientos positivos, y entender que no importa cuánto nos podamos afanar en resolver algo, la solución más sencilla es la que muchas veces no logramos ver o imaginar.

Es una asignatura pendiente que me está poniendo a prueba, y para la cual aún debo estudiar y prepararme mejor. Seguramente cada uno podría diseñar su propia estrategia de estudio para preparase mejor para el momento del examen. Recuerdo cómo entre los grupos de compañeros que he tenido a lo largo de la vida, todos teníamos diferentes formas de estudiar o repasar las lecciones. Me gustaría imaginar que para esta materia voy a ser parte nuevamente de uno de esos grupos de colegio o de universidad. Y con el solo hecho de imaginarlo de esa forma, automáticamente mi mente «cambia el chip» y cambia la tensión mental, por un bonito recuerdo de juventud. Posiblemente esa sea una forma de empezar el repaso de esta lección. Recordando también que siempre hay un momento para volver a sentir esas emociones de alegría y felicidad que dejamos archivadas sin usar.

Otra estrategia «sencilla» que se me ocurre mientras escribo, es aplicar la regla de «descartar» algunas situaciones que podrían parecer problemas, y aligerar la carga de pensamientos. Por ejemplo, voy a trabajar y esforzarme en eliminar o al menos reducir, los pensamientos de pensamientos. Dicen que «cada cabeza es un mundo», y definitivamente cada uno de nosotros tiene un mundo de pensamientos propios encima. Es bastante ilógico preocuparnos por los pensamientos de los demás, si ni siquiera podemos controlar los nuestros. No tiene ningún sentido que estemos experimentando sensaciones negativas debido a lo que suponemos o imaginamos, que piensan los demás sobre nosotros.

Es muy lógico y cierto al escribirlo, pero se vuelve escurridizo al momento de ponerlo en práctica (ya saben, es más fácil decirlo que hacerlo). Así que a eso me refiero cuando digo que trataré de descartar pensamientos de pensamientos. En este momento no puedo ordenar los míos, así que no intentaré ordenar los pensamientos de los demás. Si pudiera escribir un objetivo de este primer paso de la estrategia sería lograr una sensación de estabilidad. Algo así como lo que escribí hace un tiempo en relación a la estabilidad financiera («Estabilidad») con la que tanto jugamos inconscientemente. Pero ahora aplicada a una estabilidad emocional y mental.

Puede parecer un poco egoísta pero en el fondo lo considero un acto más de supervivencia emocional. Y sinceramente, no debería parecer nada egoísta. Creo que es algo muy razonable de entender y que además, nos debería ayudar también cuando estemos en el otro lado de la situación. En el lado de intentar a ayudar a alguien que a lo mejor esté batallando con sus pensamientos y emociones. Seguramente que al recordar esto vamos a poder respetar las decisiones que la persona tome, y vamos a poder acompañar incondicionalmente en el camino que decida tomar.

Como dije, a veces las soluciones más sencillas son las que están a simple vista y sin embargo no las vemos. Pareciera que nos empeñamos en complicar las opciones de solución por el mismo hecho de sentir que superamos y nos levantamos de cualquier obstáculo. Como si esa fuera la meta. Cuando en realidad la meta debería ser buscar caminos mucho más fácil de transitar de tal forma que no tengamos tropiezos en el recorrido. No siempre será posible lograrlo, pero mientras esté a nuestro alcance deberíamos hacerlo.

La estrategia de descartar aparentes problemas, y agregarle estabilidad emocional, creo que puede dar buenos resultados. Lo digo sinceramente porque siento que en este momento es algo que empieza a funcionarme. Es normal que cada día vayan saliendo nuevos obstáculos o imprevistos que no podemos controlar. Así que deberíamos reservar un poco de ingenio para cuando salgan. Vamos a poder decidir de forma razonable si en realidad son problemas que debemos atender, o si solo son cosas que nos van a desviar de nuestro objetivo.

Parte de la estabilidad o de la sensación de estar caminando de forma segura, es precisamente interiorizar de forma sensata nuestros pensamientos. Quitar cualquier nube negra que pueda estar estacionada en nuestra mente, y ver el cielo azul claramente. Creo que en ese momento, los pensamientos importantes empiezan a posicionarse de mejor forma, y vemos en la nubes blancas que se van formando, soluciones muy hermosas que nos harán sentir mejor.

Una de esas formas que podemos encontrar en ese momento, quizás sea la de un camino libre de obstáculos. En donde realmente vamos a poder caminar sin tropezarnos, y dando pasos seguros, uno a la vez, hacia un objetivo claro. En mi caso personal, creo que tengo muy claro ese objetivo. Pero en algunos momentos el camino puede presentar varios obstáculos. Así que mi figura imaginaria en ese cielo azul, es la de una nube en forma de camino, pero libre completamente. Libre hacia una meta que me gustaría cruzar. Hacia un destino que deseo llegar.

Descartar cargas de pensamientos significa también estar seguros de nuestras decisiones. Sé que en momentos de desánimo, o de acumulación de pensamientos negativos, lo que menos se siente es seguridad. Pero cuando logramos respirar profundo y encontramos un espacio para ver todo de forma diferente, todo puede cambiar. Si nuestros pensamientos están limpios de negatividad, la seguridad de los pasos que vayamos a dar nos hará sentir mejor. Yo me siento mejor de esa forma. Es como re afirmar que las decisiones que se van tomando son las correctas.

Sé que no todas esas decisiones van a ser «aprobadas» por los demás. De hecho, lo más probable es que de todas las decisiones posibles que podemos tomar, muy pocas pasen ese filtro. Por eso debemos trabajar mucho en nuestros propios pensamientos, para que cuando llegue ese momento, podamos mantenernos seguros y sobre todo tranquilos de lo que vamos a hacer. Tampoco se trata de empecinarnos con soluciones imposibles. Es más bien sentir que todo fluye de forma natural y que los nuevos y mejores pensamientos que se van produciendo, nos van dando la claridad que necesitamos.

De los consejos que recibí me quedó especialmente grabado uno. El manejo de las emociones y pensamientos definitivamente influye físicamente en la producción de cortisol, que a la vez aumenta la inflamación en todos los órganos de nuestro cuerpo. «Emociones negativas como la ira, la angustia, ansiedad, el miedo, la rabia, entre más se expresen, producen mayor carga tóxica. Tan solo quince minutos de alguna de estas emociones, pueden llegar a producir hasta siete horas de cortisol. Siete horas de inflamación en nuestro cuerpo«. Gestionar las emociones es básico y fundamental para mejorar nuestra salud de forma integral. «Un pensamiento llega a producir un sentimiento. Y un sentimiento llega a producir una emoción, buena o mala. La mejor forma de gestionar nuestras emociones es cuidar nuestros pensamientos».

Aquellos consejos triviales de los que hablé al principio, en realidad no lo son tanto. Creo haber llegado a la conclusión de que simplemente están mal aplicados. Generalmente no son bien recibidos porque no es el momento de recibirlos. Para que estos consejos sean realmente poderosos, primero deben ser interiorizados de forma personal por cada uno. No hay forma posible en la que alguien nos diga, «piensa positivo», y que se haga realidad. Somos los únicos que podemos cambiar nuestros pensamientos. Y ese momento llega de forma especial y única para cada uno. Simplemente hay que esperarlo, desearlo y buscarlo.

Por el momento me sigo preparando para mi examen. Sigo estudiando y aplicando mi estrategia personal para aprender la lección pendiente. Siento que llegar a esta última conclusión es lo mejor que me ha pasado en los últimos días. Confirmo que este es el camino personal que debo recorrer, y me siento especialmente seguro y tranquilo, como para decir que empiezo a renovar mis pensamientos de forma positiva. Espero que al momento del siguiente examen, la nota sea mejor.

«Perdido en la Vía Láctea, sonríe al cielo vacío y espera el momento en que un millón de posibilidades pueden colisionar. Seré la luz que guía. Nada hacia mí a través de las estrellas que brillan y llama al mundo durmiente mientras caes a la Tierra. De cunas y noches de insomnio, respiras en la vida constantemente. Y miras el mundo desde lo profundo debajo del edredón. Aunque este mundo es un paseo loco, toma tu asiento y agárrate fuerte. Así que aquí está tu vida. Encontraremos nuestro camino. Estamos navegando a ciegas. Pero lo único seguro es que nada lo es. No me importa, tengo la sensación que estarás bien. Todavía creo que en este mundo tenemos que encontrar el tiempo para una buena vida»

«Perdido en la Vía Láctea, sonríe al cielo vacío y espera el momento en que un millón de posibilidades pueden colisionar. Seré la luz que guía. Nada hacia mí a través de las estrellas que brillan y llama al mundo durmiente mientras caes a la Tierra. De cunas y noches de insomnio, respiras en la vida constantemente. Y miras el mundo desde lo profundo debajo del edredón. Aunque este mundo es un paseo loco, toma tu asiento y agárrate fuerte. Así que aquí está tu vida. Encontraremos nuestro camino. Estamos navegando a ciegas. Pero lo único seguro es que nada lo es. No me importa, tengo la sensación que estarás bien. Todavía creo que en este mundo tenemos que encontrar el tiempo para una buena vida»

Categorías

Conoceme

Mi nombre es Luis Rodríguez.
Este pequeño espacio al que he llamado Enjoy the Silence, o Disfrutar del Silencio, ha nacido de una forma espontánea. Llegó casi sin pensarlo, como una idea que vino de pronto. Y de inmediato se convirtió en una forma de expresión muy personal en muchos sentidos de mi vida. Surgió como respuesta a una simple pregunta: ¿qué es lo que realmente te gustaría hacer, aunque no recibieras ningún pago por hacerlo?