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La desintoxicación

Para empezar a hablar de salud, necesitamos hablar de la desintoxicación. 

En mi primer post sobre Alimentación, les describí cómo fue la sensación personal que tuve al momento de abrir mis ojos, y darme cuenta de que muchas creencias que había aprendido a lo largo de mi vida en cuanto a lo que se consideran «buenos hábitos alimenticios», eran solamente verdades a medias, o incluso, muchas de ellas eran completamente falsas. Fue un proceso como quitarse una venda de los ojos, y ver la realidad por primera vez. Posiblemente por eso es que pienso en algo similar a salir de la Matrix, luego de haber estado aletargado toda la vida.

Cada vez que lo recuerdo, se me hace tan parecido a esas escenas. El primer paso como les comenté anteriormente fue tomar la decisión de tomar la «píldora roja» para salir de esa realidad virtual, y abrir no solamente los ojos, sino abrir también todos los sentidos, para entender completamente, cuáles son las necesidades alimenticias de nuestro cuerpo, y cuáles son los «dulces venenos» que nos hacen adictos a ciertos tipos de comidas. Había que empezar la desintoxicación.

Todo esto empezó al leer el libro «Los Mitos me tienen Gordo y Enfermo» de Pedro Grez. Seguramente para quienes lo hayan leído, pudiera parecerles un poco controversial, todos los hechos que plantea en su libro. Sin embargo, al profundizar un poco más en cada tema, y consultando siembre la misma bibliografía básica que tenemos a la mano, podemos llegar a conclusiones simples y lógicas. Posiblemente lleguemos a conclusiones tan lógicas, que nos puede parecer increíble, cómo pudo haber sido posible, no habernos dado cuenta antes. Cómo hemos permitido que mitos generalizados nos enfermen, y nos hagan dependientes de productos químicos para sobrevivir en lugar de vivir.

Salir de esa Matrix en la que había estado sumergido toda la vida, y empezar la desintoxicación, fue algo sinceramente fácil. No puedo decir que haya sido un proceso difícil o traumático, como las escenas de la película cuando Neo es desconectado por primera vez. Pero si requiere una dosis especial de perseverancia, sentido común, y un poco de fuerza de voluntad para saber contra qué enemigo se está luchando realmente.

Seguramente hay personas, así como yo, que durante muchas etapas de su vida han luchado de alguna forma contra el sobrepeso, o con las adicciones a los postres o ciertos tipos de comidas. Para todos los que hemos pasado por ese sentimiento, es muy normal que también nos podamos sentir «débiles» cuando hemos fracasado al llevar una dieta tradicional para perder peso, o que nos sintamos «cobardes» por no tener la fuerza necesaria para continuar una rutina de ejercicios específicos, correr, o cualquier actividad medianamente exigente, con el objetivo de perder esas libras de más que nos persiguen.

La primera gran enseñanza que me dejó el libro de Pedro Grez, fue entender que mi enemigo es real, tiene cara, tiene nombre y que lo puedo ver de frente como a un igual, y que ese enemigo no soy yo mismo, ni tiene nada que ver conmigo, ni con nada al interior de mi cuerpo. Aprendí que mi enemigo es el Azúcar y Carbohidratos Refinados. Esa es la cara real de nuestro enemigo, y debemos aprender cómo es que nos ataca.

No les puedo describir la sensación que tuve cuando analicé el hecho científicamente comprobado, de que el azúcar es una sustancia tan adictiva como la cocaína. Voy a decir en este momento, que es tan adictiva como la cocaína, porque apenas empezamos a hablar de este tema, y podría parecerles exagerado de mi parte, y no es esa mi intención en absoluto. Pero perfectamente podría afirmar, que incluso es aún más adictiva. Así que entiendo esa parte, quizás tenga más sentido del por qué debemos hablar de la respectiva desintoxicación.

Sentirme como un «adicto» me produjo cierta preocupación, pero al mismo tiempo me dio una sensación de libertad que no había experimentado antes. Y ni siquiera había empezado el proceso aún. Pero el solo hecho de saber contra qué me enfrentaba realmente, ya me daba más confianza en mí mismo, que imaginarme en una nueva dieta en la que pasaría mucha hambre, para sentir una gran culpabilidad al final, y tener el resultado de siempre.

La desintoxicación de esa adicción fue un proceso un poco extraño por decirlo de alguna forma. En mi caso, simplemente seguí los pasos que describía el libro, y traté de llevarlos al pie de la letra por el período sugerido. Hay algunos efectos que se pueden sentir en el cuerpo, cuando se está eliminando la ingesta de azúcar y carbohidratos refinados, pero no es nada extremo, y puede variar de persona a persona. Para mí, los únicos efectos que pude percibir al tercer día de la desintoxicación, fue un leve dolor de cabeza y ocasionalmente alguna sensación desagradable en el estómago. 

Lo que me motivaba era que no tenía que pensar a futuro, en un gran plan de meses de una estricta rutina alimenticia. Solamente tenía que vivir un día a la vez, paso a paso, y dejarme llevar por los resultados que se obtienen. Resultados que tengo que decir, que se pueden disfrutar casi desde el inicio.

Conforme se va sacando el azúcar acumulado en nuestro cuerpo, y se va deshaciendo de los residuos de los carbohidratos refinados, la sensación de energía empieza a sentirse cada mañana. Al quinto día de haber iniciado la desintoxicación, me levanté con una energía inusual. No tenía sueño, a pesar de haberme levantado a la misma hora que lo hago normalmente. Tampoco sentía el cuerpo pesado, o el estómago inflamado, no sentía acidez estomacal, y me sentía feliz. Realmente sentía ganas de reírme yo solo, sin ningún motivo. 

No sabía exactamente a qué se debía, pero incluso tenía ganas de cantar. Cosa que obviamente no hice porque cada uno debe reconocer sus limitaciones y aceptarlas. Y por supuesto, el canto es una de esas limitaciones para mí. ¡Pero incluso eso tenía ganas de hacer!

Como si el hecho de sentirme así feliz y con esa energía tan contagiosa fuera poco, también me sentía satisfecho de todo lo que había comido esos primeros días. Había comido lo suficiente, sin limitaciones, sin restricciones, pero siempre con la mirada puesta en el enemigo. La comida me parecía más deliciosa, y algunos alimentos que normalmente no consumía, parecían tener un gusto especial. Y apenas iban cinco días en la desintoxicación.

Cuando hice mi primer corte para evaluar resultados me sorprendí tanto, que no podía creerlo. En los primeros diez días, había perdido 10 libras y mis medidas en centímetros habían bajado en mi cintura y muslos. El efecto inflamatorio del azúcar empezaba a pasar, y mi cuerpo lo iba asimilando. Ya para el día treinta, luego de tres cortes de seguimiento, los cuales se hacen cada diez días, ya había perdido 15 libras acumuladas, y había reducido mi talla de cintura en 6 centímetros. Los resultados eran obvios, claros, irrefutables. No había lugar a dudas en cuanto a lo expuesto por Pedro en su libro.

Luego de varias semanas, pude estudiar más sobre los principios expuestos en este libro. Empecé a buscar referencias médicas al respecto y encontré a varios profesionales en la salud, que reafirmaban estas verdades. Entre ellos puedo mencionar al Dr. Carlos Jaramillo, la Dra. Coco March, la Dra. Samar Yorde, la Dra. Ana María Lajusticia, a Frank Suárez, entre otros. Como en todo, hay algunas pequeñas diferencias de criterio en cada punto de vista. Pero todos coinciden en señalar que nuestro enemigo es el azúcar y los carbohidratos refinados. Y lo más importante es que todos nos explican cómo podemos vencerlo. 

Lo que me funcionó a mí personalmente, para tener una guía personalizada sobre los pasos que debía seguir, fue buscar todos los puntos en los que coincidían todos ellos. Dejé de lado las diferencias y me enfoqué en todas las similitudes. ¡Y no pude haber tomado una mejor decisión! Ha sido la decisión correcta.

Mas adelante les explicaré con más detalles, en qué consiste el método Grez, y cómo fue que me ayudó a cambiar mis hábitos alimenticios. También espero dejarles referencias bibliográficas, para que cada uno pueda leer y aprender a su propio paso y pueda aclarar sus dudas de forma natural. Mi deseo es que más personas puedan salir de esa matrix en la que hemos estado encerrados, y que juntos podamos aprender a cuidarnos con consejos de vida sanos. ¡Ojalá que juntos podamos cambiar vidas o incluso salvarlas!

Cuando vamos desintoxicando nuestro cuerpo de todo el exceso de azúcar y de todos los carbohidratos refinados, la sensación de limpieza y energía es tan grande que sentimos que todo fluye de forma placentera. Nuestra mente se siente ligera para pensar más en cosas entretenidas, productivas e interesantes. Cada mañana la sensación de energía es simplemente espectacular.

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