Blog Enjoy the Silence

El lugar perfecto para poder escuchar nuestra voz interior

Afuera de la Matrix

Siempre quise imaginar lo que se podría sentir al estar afuera de la Matrix.

Reconozco que el título de este primer Post sobre Alimentación y Estilo de Vida parece más relacionado al cine, que a la salud y alimentación. Pero resulta que también me gusta mucho el cine. Y dentro de mi mente, generalmente las ideas siempre encuentran pasajes de películas que he visto. Ya sea para recordarlas, o para tratar de explicarlas de una forma más amena e ilustrada a los demás. Y aunque dentro de este Blog habrá una sección especial para hablar del cine, en este momento, quisiera usar dos pasajes de películas muy conocidas por todos, para completar la introducción a esta categoría de posts.

La primera escena es cuando me imagino ante un selecto grupo de profesionales en nutrición o salud, diciéndoles algo como esto, con el estilo tan imponente de Liam Neeson en Búsqueda Implacable.

 «No sé quiénes sean. No sé lo que quieran. Si lo que están buscando es que sigamos aceptando todo lo que nos han dicho siempre sin refutar nada, créanme, no tengo más interés en seguir esos dogmas. Pero lo que sí tengo es un conjunto de habilidades muy particulares. Habilidades que he adquirido a lo largo de mi prolongada carrera profesional. Habilidades que me convierten en una incómoda piedra en el zapato para gente como ustedes. Si dejan que les explique ahora lo que he comprobado personalmente, aquí es el lugar ideal para que sigamos aprendiendo juntos. No los criticaré, no los juzgaré. Pero si no lo hacen, si los criticaré y los seguiré criticando y criticando, por siempre».

¡Por supuesto hay que cambiar algunas palabras, pero definitivamente se siente muy bien al decirlo de esa forma!

La otra escena que viene a mi mente es precisamente la de Matrix. Cuando Neo tiene la posibilidad de tomar una de las dos opciones que se le presentan en forma de píldoras. Si decide tomar la píldora azul, selecciona seguir creyendo que todo lo que tiene al rededor, y todo cuanto ha visto en su vida es real. Si toma la píldora roja, significa que estará afuera de la Matrix, y podrá descubrir que nada es real, y que todo es parte de una ilusión global y que en realidad ha estado en una hermosa prisión toda su vida.

De cierta forma, hace pocos años, se me presentaron dos opciones muy similares a las que tuvo Neo. No tuve que tomar ninguna píldora, pero si me resultó impactantemente parecido. El hecho de tener que decidir entre las verdades que siempre se han enseñado y aceptado casi como dogmas sagrados. Y la opción de poder tan siquiera cuestionar y preguntarme, si todo lo que decía saber hasta el momento, era realmente cierto o no, en cuanto a los conceptos básicos de alimentación y nutrición.

La primera vez que cuestioné de forma lógica todos esos conceptos que me habían enseñado en diferentes etapas de mi vida, fue cuando leí el libro, «Los mitos me tienen gordo y enfermo» de Pedro Grez. Hacía un tiempo antes, ya había escuchado acerca del libro. Pero en ese momento decidí tomar la píldora azul y menosprecié la lectura que hubiera empezado a cambiar mi estilo de vida mucho antes. 

Sin embargo, la segunda vez que llegó a mi radar el libro, hubo algo que me hizo tomar la píldora roja, y leerlo. Desde el prólogo y las primeras páginas, ya me había cautivado y había captado toda mi atención. El estilo en el que está escrito es tan personal, que fue imposible no sentirme identificado en muchos pasajes narrados por el autor.

Creo que desde mi niñez he sentido un gusto especial por todos los postres, y las comidas dulces. Mi madre siempre nos preparaba deliciosas combinaciones de postres para consentir todos nuestros antojos. Recuerdo que el sobrepeso siempre fue algo con lo que tuve que aprender a vivir desde temprana edad. Engordar y adelgazar ha parecido más bien, como un viaje en una montaña rusa. 

Por momentos en lo más alto de una condición ideal, y por momentos en lo más bajo de la autoestima por no poder controlar esa adicción a ciertas comidas. Luchando con insufribles dietas, y los frustrantes «efectos rebote». O sintiéndome realmente mal por no poder llevar una rutina diaria de extenuantes ejercicios físicos. Era imposible no sentirme identificado con esa lectura.

Conforme avanzaba, cada capítulo me producía una mezcla de sentimientos encontrados. Pero el más grande era el deseo de entender y comprobar yo mismo, lo que explicaba. Parecía que la venda se iba quitando poco a poco, y que cada tema que exponía quedaba tan claro como el agua, sin lugar a dudas o incertidumbre. Parecía que todo lo que decía saber hasta ese momento, fueran verdades a medias. 

Al finalizar la lectura completa, estaba totalmente convencido y decidido, a implementar y seguir las recomendaciones que había leído. De hecho, al día siguiente de finalizar el libro, di los primeros pasos para estar afuera de la Matrix. Tenía que medir mi punto de partida, para poder comprobar si lo que decía Pedro Grez en su libro era cierto o no y llenarme de determinación para llevar el programa hasta que tuviera conclusiones y resultados propios. ¡No tenía nada que perder!

Cuando me refería a algunas habilidades que he aprendido, me refiero principalmente a mi deseo natural de querer comprobar siempre, cada cosa que me explican o que me interesa. Quizás a veces parezca algo obsesivo, pero es algo que siempre me ha motivado y despertado mucha curiosidad. El hecho de poder medir, revisar, analizar y comparar información, es algo natural en mi mente. Y en este caso, tenía una motivación adicional por si hiciera falta algo más. Quería comprobar que todo lo que decía ese libro, podía ser aplicado para mí, y obtener los maravillosos resultados que describía.

Mi primera tabla de datos contenía información como mi peso corporal, medidas en centímetros de mi estómago, cuello, muslos, muñecas. Y algunos exámenes básicos como nivel de glucosa en sangre, triglicéridos, colesterol, entre otros. En los primeros 5 días ya me sentía diferente completamente. Era algo que no podía explicar, mi energía era otra, me sentía como si tuviera un motor nuevo dentro de mí. 

Al término de los primeros 10 días, había perdido más volumen y grasa, que en meses de dietas anteriores. Lo mejor, no había pasado días con hambre, me sentía completamente saciado. El cambio había iniciado, y ya estaba fuera de la Matrix.

En los siguientes posts, les compartiré paso a paso, cómo fue esa transformación, y cómo podemos cambiar nuestra alimentación, para ser personas con una mejor calidad de vida. Deseo que mi experiencia pueda ayudarles a tomar a cada uno, la decisión personal con respecto a sus hábitos alimenticios, y que puedan también decidir, entre tomar la píldora azul o la píldora roja, para salir de la Matrix conmigo, y compartir juntos la sensación de libertad con respecto a los mitos que nos han sido impuestos por años.

«Los caminos extremos están de vuelta de nuevo, los lugares extremos que no conocía. Rompí todo lo nuevo otra vez, todo lo que poseía, y lo arrojé por las ventanas. Vienen también los caminos que conozco, mueven a un lado los colores de mi mar, me colorea con perfección. Caminos extremos que me ayudan, que me echan una mano tarde, por la noche. Caminos extremos con los que ya he terminado, pero nunca veo ninguna luz. Sucios sótanos, sucio ruido, lugares sucios que se cruzan, mundos extremos a solas, ¿alguna vez te gustó planificado? Me quedaría en la cola por esto, siempre hay espacio para esto en la vida»

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«Los caminos extremos están de vuelta de nuevo, los lugares extremos que no conocía. Rompí todo lo nuevo otra vez, todo lo que poseía, y lo arrojé por las ventanas. Vienen también los caminos que conozco, mueven a un lado los colores de mi mar, me colorea con perfección. Caminos extremos que me ayudan, que me echan una mano tarde, por la noche. Caminos extremos con los que ya he terminado, pero nunca veo ninguna luz. Sucios sótanos, sucio ruido, lugares sucios que se cruzan, mundos extremos a solas, ¿alguna vez te gustó planificado? Me quedaría en la cola por esto, siempre hay espacio para esto en la vida»

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Conoceme

Mi nombre es Luis Rodríguez.
Este pequeño espacio al que he llamado Enjoy the Silence, o Disfrutar del Silencio, ha nacido de una forma espontánea. Llegó casi sin pensarlo, como una idea que vino de pronto. Y de inmediato se convirtió en una forma de expresión muy personal en muchos sentidos de mi vida. Surgió como respuesta a una simple pregunta: ¿qué es lo que realmente te gustaría hacer, aunque no recibieras ningún pago por hacerlo?