Hace unos cuantos meses publiqué que mi película favorita es «Intensamente». Después de pensar en las películas que más me gustan, llegué a esa conclusión, a pesar de ser una película animada. En ese momento compartí que me gusta mucho ver películas y series de todo tipo. Es como uno de los pasatiempos que más disfruto. Y dentro de ese abanico de posibilidades, géneros, gustos, años de publicación y formatos de TV, la película ganadora fue «Intensamente», por encima de «Gladiador».
Curiosamente, acaban de anunciar la secuela de «Gladiador», y con solo ver el trailer promocional, ya me siento impaciente por verla. Como si se apoderara de mi sala de control mental, nuestra amiga Alegría, combinada con Ansiedad. Y digo curiosamente porque hace solo unas semanas tuve la oportunidad de ver «Intensamente 2″. Es decir, la secuela de mi película favorita. Confirmé, y ahora lo repito nuevamente, que sigue siendo mi opción número uno definitivamente. ¡Qué película! Me parece increíble cómo es que han logrado conectar con un público tan disperso, para hacer de una segunda parte, algo muy especial. Pocas veces una segunda parte es tan buena como la película original.
Creo que todo este éxito de «Intensamente» se debe al hecho de poder imaginar nuestras emociones como seres individuales que actúan de forma independiente dentro de nuestra mente. Es una forma muy tierna de volvernos niños otra vez, y poder imaginar que nuestro cerebro a pesar de ser tan complejo también puede ser muy divertido. Incluso es muy gracioso cómo le dan un rostro o apariencia al conjunto de emociones dependiendo de la persona a la que pertenecen. Por ejemplo, las emociones de Riley tienen una apariencia similar a cómo luce ella físicamente. Mientras que las emociones de sus amigas lucen como cada una de ellas físicamente.
Aún me sigue pareciendo increíble que lo que en algún momento imaginé que podía suceder en mi cabeza, se convirtiera en una historia para una película. Ya compartí antes, que hubo un momento en donde imaginé que dentro de mi cabeza había muchos «trabajadores» que se encargaban de hacer varias tareas. Unos «peleaban», otros se encargaban de «pensar», otros tenían como objetivo «organizar» y así muchas funciones más. Era una forma muy bonita para «distraer» mi mente mientras viajaba a mi trabajo o regresaba de él.
Cada vez que veo «Intensamente», me produce una mezcla de todas esas emociones que describe tan bien la película. Justo el día que decidí escribir sobre ella, me tocó experimentar cómo la amiga «Tristeza», tenía que hacer su trabajo, para que pudiera despedir a alguien muy especial en nuestra familia. Algo complejo de entender, pero que definitivamente no puede ser de otra forma. Y no es saludable forzar a que sea de otra forma tampoco. La tristeza como sentimiento o emoción debe ser parte de nuestras vidas siempre, dependiendo de cada momento.
Ahora que he visto «Intensamente 2» creo que es aún más difícil no sentirse identificado con esta historia. No solo porque se trata de un recorrido natural en la vida, al presentar a Riley ya como adolescente. Sino porque también nos da una idea de lo que puede venir más adelante al mostrarnos emociones «más adultas» como «Nostalgia». Esa nostalgia que nos invade en cualquier momento de la vida sin importar la edad. Recordar «los problemas» de Riley como una niña, con sus emociones básicas en crecimiento, y verla ahora tratando de entender el complejo cambio en la adolescencia, es algo muy especial. Seguramente que muchos nos vimos reflejados en varios momentos de la película.
En la primera parte de «Intensamente», a pesar de que había cinco emociones básicas, me parece que el protagonismo fue de dos de ellas. «Alegría» y «Tristeza» fueron las que captaron nuestra atención. Personalmente creo que me podría identificar también con «Ira», con su imponente pelo amarillo en llamas, y su cuerpo color rojo. Al escribirlo creo que incluso me gusta sentir que «Ira» tiene el control. Por supuesto que hay que dejar que la ira salga de vez en cuando. Es parte de nuestro ser también. Ahora lo comprendo mucho mejor que hace algunos años. Pero en general me gusta sentir que también tiene su momento especial. Y tampoco podría dejar de lado a «Miedo» (porque lo he sentido, ¡y bastante!), y a «Desagrado» (o «Ironía»). Solo que personalmente, creo que las tres primeras emociones son las que controlan mi panel mental más tiempo.
Para quienes aún no han visto «Intensamente 2«, les recomiendo que la vean primero antes de continuar leyendo. Así no se pierde ese toque de sorpresa que se siente al verla sin saber cómo va el guion. Pero para quienes ya la vieron, creo que puedo seguir comentando algunas cosas que me gustaron mucho.
Para empezar, creo que es genial la transición que hacen para introducir a las «nuevas» emociones. Si lo pensamos bien, no hay otro momento en la vida en donde puedan ocurrir más cambios internos que durante la adolescencia. Y lo «especial» de esa etapa, es que prácticamente ni los sentimos. Son cambios que afectan a las personas que tenemos al rededor, pero que nosotros no somos capaces de identificar. Exactamente, así como sucede en la película. Esa parte cuando entran en acción las nuevas emociones de Riley es simplemente genial como repito.
Así es como entran en escena nuestros nuevos «amigos animados»: «Envidia», Vergüenza», «Ansiedad» y «Aburrimiento». Por cierto, no entendí bien el nombre de «Aburrimiento» en la película, sino hasta que vi algunas reseñas posteriormente. El nombre «Ennui» es por la traducción de la palabra aburrimiento en francés. De ahí el «look» de «Aburrimiento», con un toque francés. O quizás sea por la fama de los franceses de ser un poco «holgazanes» o «despreocupados» para trabajar. Al final, son esos detalles de «Intensamente», los que nos van «enganchando» a la película, y nos van llevando a identificarnos con cada emoción internamente.
Nuevamente voy a hablar a título personal. En mi caso, las emociones con las que más me identifiqué fueron «Vergüenza» y «Ansiedad». Pensando en esa etapa de la adolescencia podría decir que fueron quienes más tomaron el control de las operaciones en mi mente. Sin dejar de lado a «Alegría», «Tristeza», e «Ira». ¿Ven a lo que me refiero? Es imposible no identificarnos con la historia.
No creo que haya tenido mucho protagonismo nuestra amiga «Ennui», porque en esa etapa solía tener muchas actividades que me evitaban sentir aburrimiento. Ya he dicho anteriormente que en «nuestra época de jóvenes», no había acceso a teléfonos ni mucho menos internet. Así que el aburrimiento se manifestaba en menos intensidad. Pero si me parece muy bien adaptado a los tiempos actuales en donde los jóvenes definitivamente tienen ese comportamiento. A estas alturas es muy «normal» imaginar a un adolescente pegado a su celular, mientras descansa en un sofá.
Y en el caso de «Envidia», creo que tampoco tomó mucho protagonismo en esa etapa de adolescente. Más bien siento que empezó a salir ya siendo adulto, cuando empezamos a «compararnos» con los demás, y creemos que la felicidad proviene de cosas o estatus ficticios en la sociedad. Quizás la envidia como el personaje de la película no me haya parecido tan familiar, pero visto con esa otra perspectiva, definitivamente que si ha tomado el control más de una vez.
El simpático amigo «Vergüenza» me pareció bastante tierno. Es la forma perfecta para mostrarnos cómo nos podemos ver desde afuera. Es como si tuviéramos la posibilidad de vernos a nosotros mismos, cuando la vergüenza toma el control. Y en mi caso podría mencionar muchísimas veces en donde me sentí de esa forma durante mi adolescencia. Si «Ira» ha sido protagonista de muchos episodios en mi vida adulta, creo que lo mismo podría decir de «Vergüenza», en mi etapa de juventud. Es algo que ahora veo con mucha gracia, pero que me trae una mezcla de sentimientos al recordar varios de esos momentos.
Tampoco es que esté ausente hoy en día. Es solo que se confunde con otros sentimientos y por algunos momentos pareciera ser algo diferente. Honestamente al verle un rostro definido, me gusta imaginar que el amiguito «Vergüenza», sigue haciendo de las suyas hoy en día. Como dije en su momento, creo que cada emoción es importante en nuestra vida. Y personalmente reconozco que la vergüenza me ha ayudado mucho a superar varios episodios en mi vida. En algunos momentos sirvió como una especie de freno. Y en otras, simplemente sirvió para darme cuenta de que al final, solo sigue siendo una emoción. Que no pasa nada si aparece. Que no soy «más fuerte» si evito que salga. Es una parte natural de nuestro ser también.
Y finalmente llegamos la emoción que más ternura me causó por varios motivos en especial. «Ansiedad» es en «Intensamente 2», lo que «Alegría», fue en la primera parte. Es como el personaje que le da cohesión a toda la historia. Y ahora en la segunda parte, es como un complemento a todo lo que nos sucede en cualquier etapa de la vida. No importa que seamos niños, jóvenes o adultos. Creo que siempre están presentes en nuestra vida.
Si hay una escena que me llega directo al corazón en «Intensamente 2», es cuando «Ansiedad» le dice a «Alegría»: «Mi trabajo es protegerla de las cosas que no puede ver. Planifico para el futuro«. En un plano personal no pude evitar recuerdos de tantas veces que me he sentido «ansioso» por una situación en particular. En este momento de mi vida me he sentido «ansioso» por circunstancias que escapan de mi control. Y aunque mi «ansiedad» interna crea que está planificando para el futuro, lo cierto es que no es así. Pero así funciona la «ansiedad» realmente. Se manifiesta en algo que parece como «bueno» o para «protegernos», pero que sin pensarlo o sin buscarlo, se puede salir de control.
Muchas veces nos domina la ansiedad y sale de nuestro control. Nos hace tomar decisiones equivocadas o que quizás no sean las mejores. A pesar las «buenas intenciones» que pueda tener como mecanismo de autodefensa personal. Seguramente habrá quienes les parezca exagerado. Pero sé que hay muchas personas que sufren mucho por este «desbalance» emocional causado por la amiga «Ansiedad». Mi ansiedad podría considerarse como «exagerada», si la comparo que la ansiedad de alguien a quien esta emoción no le afecta. Pero sé muy bien, que mi ansiedad es nada, si la comparo con la de alguien que está sufriendo verdaderamente. Incluso al punto de manifestarse con varias complicaciones físicas.
Creía que mi «Ansiedad» era «especial» o que me hacía diferente de alguna forma. Hasta que vi con mis propios ojos, lo que realmente es la ansiedad. Y comprendo que es una emoción necesaria como todas las demás. No quiero decir que no la necesitemos. Porque de hecho si es un mecanismo natural de autodefensa humana que nos prepara para algo incierto. Pero al ver lo compleja que puede ser, me siento sumamente impotente. Quisiera tener el control interno para poder cambiar de operador de mi sala de control mental, y que en lugar de «Ansiedad», sea otra emoción la que esté a cargo.
Si no puedo dirigir mi propia sala de control mental, mucho menos que puedo cambiar de operador en la sala de alguien más. Y ahí es donde se siente esa impotencia ante cosas que no podemos entender o cambiar. Dicen que solamente la persona que siente determinada emoción sabe realmente lo que se siente por dentro. Y definitivamente que así es. Por más que deseemos comprender lo que otra persona siente en su interior, no podemos imaginarlo. Tal vez solo podamos esforzarnos en tratar de comprender y sentir empatía y amor por esa persona.
Para mí, el punto máximo de drama, tensión o el desenlace, es cuando todo se le sale de control a «Ansiedad». Pero lo curioso es que el problema no solo lo ocasionó ella, sino que es en parte consecuencia de lo que ya antes «Alegría» había estado construyendo. Quizás la primera impresión sea culpar a «Ansiedad» por todo lo que está provocando. Pero al comprender bien cómo se van desarrollando las etapas en la historia, comprendemos que hay varias causas. Como suele suceder en la vida real también. A veces nos fijamos solo en el «último» problema que desencadena una «catástrofe» a nivel personal. Pero no vemos o nos cuesta aceptar, que casi siempre es producto de varias situaciones que se fueron acumulando poco a poco.
Hay un mensaje muy fuerte y profundo en este sentido. «Intensamente 2» nos muestra de una forma animada y tierna, las consecuencias de creer que una sola emoción es la que debe gobernar nuestra mente. ¿Quién se hubiera podido imaginar que «Alegría» podría ser igualmente responsable de la crisis de Riley? De la misma forma puede sucedernos, cuando creemos que «debemos» estar felices siempre. O cuando dejamos que la tristeza sea la que predomine. También puede pasar lo mismo con el miedo o la ira por sí solas. Cuando creemos que «debemos» estar felices siempre, y empezamos a «desechar» lo que consideramos malo, sin darnos cuenta estamos elevando las expectativas a un nivel que puede ser insostenible.
Es la mezcla de emociones y el conjunto de valores, lo que en realidad nos define como personas. No se trata de una sola emoción, ni de una sola etapa o una sola acción. Es el conjunto de todo lo que llevamos dentro lo que define qué tipo de persona somos en realidad. Otra enseñanza preciosa que deberíamos recordar siempre, para tenerlo presente en los momentos en los que dudamos quiénes somos nosotros mismos.
Cuando el nivel de ansiedad se ve desbordado, no es solamente que nosotros lo hayamos dejado sin control. Es en parte también porque en el fondo tratamos de protegernos de algo que no conocemos o que tenemos miedo. Y si llevamos la enseñanza de la película a la vida real, podemos comprender mejor a las personas que están pasando por crisis así en sus vidas. Como dije antes, desearía poder hacer más para revertir situaciones de ansiedad extrema en las personas que quiero. Pero no tengo ese poder, ni habilidad para lograrlo.
Lo que sí puedo hacer es aprender a entender un poco mejor, cómo es que la amiga «Ansiedad» puede estar presente sin que produzcan consecuencias tan negativas. Sí puedo aprender a escuchar mejor y estar al lado de quien esté sufriendo de ansiedad. Sí puedo esperar y tener Fe de que las cosas por malas que parezcan pueden cambiar para mejorar.
Al final tengo fe absoluta de que cualquier situación de ansiedad desbordada o extrema, puede terminar como en «Intensamente 2″, de una forma tierna, natural y con grandes lecciones de vida que podemos atesorar para siempre.
Guardo para mí otra gran frase de esta película: «Quizás esto es lo que pasa cuando creces. Sientes menos alegría».
No voy a guardarla en forma o en señal de resignación. Más bien deseo guardarla como un recordatorio de que al crecer, tenemos la oportunidad de seguir siendo niños, jugar como niños y soñar como niños. Quiero recordar siempre, que una sola emoción no me definirá como persona. Deseo tener siempre presente quién soy, en qué creo, cuáles son mis valores, y quienes son las personas que amo en mi vida. Espero tener siempre cerca a todas esas personas para poder disfrutar de todo ese conjunto de emociones de cada uno, y apreciar el momento en que cada emoción sale para enseñarnos algo nuevo.
Con mucho cariño y amor para una niña muy especial en mi vida….C.E.R.M
