Blog Enjoy the Silence

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Mi tiempo es oro

Cuando decimos que el tiempo es oro, no solo deberíamos entenderlo así por lo rápido que parecen ir los días últimamente, sino también porque en realidad sí vale oro. No sé si logramos entender esta afirmación con todo el sentido que deberíamos. Porque efectivamente el tiempo es oro puro. Cada segundo que vivimos vale oro, y cada momento que pasa en nuestra vida también tiene su valor en oro. No es que suene materialista, es que al final así es inevitablemente.

Siempre me ha gustado poner ejemplos prácticos o que podamos imaginar de una mejor forma, para entender algunas cosas que nos suceden. Hace unos años salió una película que personalmente me gusta mucho y con la cual espero poder ilustrar lo que quiero compartir ahora. La película se llama «El precio del mañana« («In Time»). Y básicamente se trata de que la vida de las personas está medida con base a tiempo. Es decir, que los años de vida que le restan a una persona por vivir, se van midiendo con base al tiempo que tiene en su poder. Si una persona tiene en su poder 1,000 años en tiempo, significa que le quedan 1,000 años de vida. Si a una persona solo le quedan 2 horas en su poder, significa que su vida se acabará en 2 horas.

La relación entre el tiempo y la vida de las personas en la película se representa muy claro. Todo funciona con un «reloj biológico» que cada uno lleva en su brazo y en el que se va marcando, las horas y minutos de vida que le queda a cada uno. En el momento que este reloj biológico llega a cero, entonces acaba la vida de esa persona.

Por supuesto que la película es pura ciencia ficción y bastante futurista. Pero en realidad tiene un mensaje bastante profundo y realista a la vez. Y para ponerle más interés y drama, la forma en la que se puede obtener más tiempo es similar a la que usamos para obtener dinero. En la película, el trabajo diario de cualquier persona se intercambia, se paga, o se canjea por «barras de tiempo». O sea que en la película también se puede ver que el tiempo es oro, literalmente. Y el poder y la opulencia funcionan exactamente igual que en el mundo actual. Una persona rica o millonaria, es aquella que tiene miles y miles de años de vida para «gastar», y una persona pobre solo tiene horas en su poder, y su vida se va «gastando» un día a la vez.

Y para complementar aún más esta afirmación sobre el valor del tiempo, les comparto una definición paralela que encontré en un libro, sobre el dinero. El libro se llama «La Bolsa o la Vida«, y se los recomiendo totalmente. Es de esos libros que pueden marcar nuestra vida de una forma sumamente positiva, al ponernos cara a cara con situaciones personales y decisiones importantes que merecen nuestra atención. Sobre el contenido y los principios que he aprendido de ese libro, espero hablarles más adelante.

Pero una de las secciones que más me impactó, fue cuando se presenta la pregunta: ¿qué es el dinero? Y por supuesto que las primeras respuestas son como las que podemos estar imaginando en este momento. Es decir, pensamos que el dinero se reduce al papel o monedas que manejamos a diario para las compras en general. O quizás lo podamos imaginar como algo un poco más grande, cuando pensamos que ni siquiera lo necesitamos en físico, cuando hoy en día podemos comprar o transferirlo de forma electrónica, sin que llegue a nuestras manos. Incluso al pensar un poco más sobre el significado del dinero, podemos imaginar que quizás sea algo «intangible». No lo vemos, o pasa muy rápido por nuestras manos, pero nos sirve para poder obtener recursos con los que a su vez podemos vivir.

De verdad, no miento cuando decía que mi tiempo es oro. Porque cuando pensamos en el significado del dinero, también pensamos en la forma en la que lo podemos obtener. Y no importa cuál sea esa forma para obtenerlo, siempre conlleva una relación directa con el tiempo. Es decir, que debemos «invertir» tiempo, para que nos llegue el dinero que necesitamos. Esto se ve claramente en el trabajo diario que realizamos. Trabajamos una jornada determinada a cambio de cierta cantidad de dinero.

Pero la definición que este libro nos da sobre el dinero es muy clara y cuando lo entendemos a plenitud, nos permite valorar la vida de forma diferente. Para los autores del libro, «el dinero es algo a cambio de lo cual decidimos entregar nuestra energía vital«. O sea que efectivamente mi tiempo es oro. Intercambiamos nuestra energía vital que prácticamente es el tiempo que tenemos en nuestra vida, por valores, bienes o recursos, para mantener nuestra existencia. En otras palabras, mi tiempo si vale oro. Y por lo tanto debo cuidarlo muy bien, y tener claro en qué tipo de cosas deseo realmente utilizarlo.

Posiblemente no se pueda dimensionar toda la magnitud de esa definición con una sola publicación. Así que ahora solo quisiera agregar un último elemento. Y es el hecho de que antes de decidir en qué tipo de «cosas» deseamos «gastar» nuestra energía vital o dinero (sabiendo que hablamos de lo mismo), debemos de tener bien claro qué es lo que verdaderamente nos produce satisfacción. Es decir que no solo hablamos de algo material, sino también de algo intangible que solo tiene respuesta al interior de nosotros mismos.

El libro «La Bolsa o la Vida», nos da varios pasos para encontrar la verdadera libertad financiera en nosotros mismos. Cada uno de esos pasos lleva un proceso de conocimiento o aceptación personal, muy íntimo para cada uno. La definición del dinero es uno de los puntos que más me impactó. El otro fue el entender de que todo lo que gastamos, debe producirnos satisfacción. Pero no una satisfacción como normalmente lo imaginamos. Porque generalmente lo pensamos a la ligera, y creemos que nos sentimos satisfechos, cuando en el fondo solo es algo pasajero o temporal.

Gastamos en cosas superficiales que parece que nos producen satisfacción, pero en realidad el efecto positivo dura muy poco. Y luego vemos materializada la cantidad de dinero que «invertimos» y el efecto que parecía ser positivo, se vuelve una completa pesadilla. Y estar en esa rueda viciosa constante, es la que nos obliga a seguir invirtiendo cantidades descomunales de tiempo (que es igual a dinero), para poder sobre vivir. Pero a la vez no está quitando tiempo valioso, para hacer las cosas que realmente deseamos hacer, y las que nos producen verdadera satisfacción.

Este blog inició precisamente después de hacerme una pregunta de ese libro. ¿Qué es lo que realmente me gustaría hacer, aunque no me pagaran? Porque debemos encontrar en nosotros mismos, el valor de las cosas en las que realmente queremos invertir o gastar (como quieran verlo, da igual), nuestro tiempo o dinero. Ahora tengo mucho más claro en qué quiero invertir mi tiempo, sabiendo que mi tiempo es oro.

Cuando una persona dice que no puede estirar más su tiempo, está totalmente en lo cierto. No me queda ninguna duda sobre esa afirmación. Nadie puede estirar más su tiempo. Ninguna persona puede estirar un solo segundo para hacer que dure dos, por ejemplo. Eso es tan cierto como la afirmación bíblica que nadie puede alargar un solo centímetro a su estatura. De hecho, Dios por medio de Jesús, nos lo dice de esa forma para explicar el mismo principio. Nadie puede estirar el tiempo.

Lo verdaderamente importante es en qué deseamos realmente gastar nuestro tiempo. ¿Con quienes deseamos gastar nuestro tiempo verdaderamente? ¿En qué actividades deseamos gastar nuestro tiempo? Porque al final, como ya lo vimos, el tiempo es igual al dinero. Así que perfectamente podemos decir que ya sea tiempo o dinero, ambos se gastan a la vez. Y uniendo todo el concepto, podemos decir que cada uno de nosotros debe encontrar lo que verdaderamente le produce satisfacción en la vida, al punto tal de desear genuinamente, gastar su tiempo en eso. Cada uno encontrará al final su propia respuesta. Es decir, el punto el cual está completamente definida su satisfacción total como persona.

Todo lo que he compartido ahora pareciera que no tiene mucho sentido si lo queremos ver puramente desde un punto de vista financiero. Pero estoy seguro de que más adelante vamos a poder comprender este concepto, cuando les comparta la forma práctica en la que podemos descubrir si un gasto puntual, nos produce satisfacción o no. Y también vamos a poder definir cuánto vale en dinero, cada hora de mi existencia. Como dije, parece algo demasiado materialista, porque la vida no tiene precio. Eso es un hecho. Pero la medida de esta forma nos sirve para valorar de mejor forma el significado de la vida misma.

Yo podría estar gastando, por ejemplo $15 de mi dinero, en algo que a lo mejor solo me va a producir un momento o instante de aparente satisfacción o alegría. Pero si supiera que por cada dólar que gaste, se consumen 5 minutos de mi vida, sin lugar a dudas me lo pensaría mejor. Si el tiempo es oro como hemos visto ya varias veces, lo mejor es que reflexionemos más, en qué deseamos realmente gastar ese oro que tenemos a disposición. ¿Realmente creemos que vale la pena tirar nuestro tiempo en actividades o en gastos que no nos producen una satisfacción plena como personas? Yo no lo tuve tan claro sino hasta que pasé por varias etapas a nivel financiero y comprendí a qué se refiere la verdadera libertad. Pero ahora me resulta mejor ver la vida a través de este concepto.

El oro que tengo a disposición todavía en mi vida, deseo gastarlo de una forma más plena, con el objetivo de obtener una verdadera satisfacción personal. Yo tampoco puedo estirar mi tiempo. Así que valoro mi tiempo de una forma muy especial. Y cada minuto invertido o gastado (como quieran verlo) vale oro para mí. Aquellas compras materiales que requieren intercambio monetario deben producirme una verdadera satisfacción como persona. Con muchísima más razón, todo el tiempo que he decido invertir con las personas que amo en mi vida, me produce una verdadera satisfacción. Deseo utilizar mi tiempo de la mejor forma posible. Y por supuesto que deseo tener el tiempo suficiente para disfrutar con las personas que amo, de una forma plena. ¡Solamente Dios sabe cuánto durará mi reloj!

Por lo tanto, debo buscar la forma de lograr esa verdadera independencia financiera, en el sentido de tener la libertad de poner disponer de mi tiempo, de la forma que yo quiera. Obviamente hay que trabajar y esforzarse un poco para lograr encontrar ese rumbo. Pero cuando afinamos las coordenadas para ese camino, vamos a darnos cuenta de que en realidad no es tan difícil como creíamos. Basta solo con tener claras cuáles son nuestras prioridades reales en la vida y disfrutar cada segundo que Dios nos permite vivir.

“La vida es grande. Es más grande que tú y tú no eres yo. Las distancias que recorreré son la distancia en tus ojos. Oh no he dicho demasiado. Lo que establecí. Ese soy yo contra las cuerdas. Ese soy yo en el punto de mira. Perdiendo mi religión. Intentando seguir contigo y no sé si podré lograrlo. Oh no he dicho demasiado y no he dicho lo suficiente. Creí oírte reír, creí oírte cantar. Creo que me pareció haberte visto intentarlo. Cada murmullo de cada hora en vela, escogiendo mis confesiones, intentando no perderte de vista. Como un tonto herido, perdido y ciego. Considera esto, el consejo del siglo. El descuido que me arrodilló fracasó. Y si todas estas fantasías comienzan a tambalearse?. Ahora he dicho demasiado. Creí oírte reír, creí oírte cantar. Creo que me pareció haberte visto intentarlo. Pero fue solo un sueño. Solo fue un sueño”.

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“La vida es grande. Es más grande que tú y tú no eres yo. Las distancias que recorreré son la distancia en tus ojos. Oh no he dicho demasiado. Lo que establecí. Ese soy yo contra las cuerdas. Ese soy yo en el punto de mira. Perdiendo mi religión. Intentando seguir contigo y no sé si podré lograrlo. Oh no he dicho demasiado y no he dicho lo suficiente. Creí oírte reír, creí oírte cantar. Creo que me pareció haberte visto intentarlo. Cada murmullo de cada hora en vela, escogiendo mis confesiones, intentando no perderte de vista. Como un tonto herido, perdido y ciego. Considera esto, el consejo del siglo. El descuido que me arrodilló fracasó. Y si todas estas fantasías comienzan a tambalearse?. Ahora he dicho demasiado. Creí oírte reír, creí oírte cantar. Creo que me pareció haberte visto intentarlo. Pero fue solo un sueño. Solo fue un sueño”.

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Conoceme

Mi nombre es Luis Rodríguez.
Este pequeño espacio al que he llamado Enjoy the Silence, o Disfrutar del Silencio, ha nacido de una forma espontánea. Llegó casi sin pensarlo, como una idea que vino de pronto. Y de inmediato se convirtió en una forma de expresión muy personal en muchos sentidos de mi vida. Surgió como respuesta a una simple pregunta: ¿qué es lo que realmente te gustaría hacer, aunque no recibieras ningún pago por hacerlo?