A pesar de cualquier adversidad, dentro de nosotros siempre existirá la chispa necesaria para encontrar el momento de volar, el momento de tener un sueño y luchar por todo lo que creemos y en lo que estamos plenamente convencidos. Solo necesitamos un momento de inspiración para convertir esa chispa en un fuego inagotable que nos aliente en cada momento difícil de enfrentar. La canción «Acrobat» de U2, habla de esa fuerza precisamente.
La banda irlandesa U2, siempre se ha caracterizado por un estilo de música muy particular, y unas letras muy variadas. Letras que van desde la reflexión personal, hasta la crítica política sobre distintos problemas mundiales. A lo largo de los años, siempre han dedicado canciones a este tipo de problemáticas. También cuentan dentro de su larga discografía, con canciones de tipo romántico, ritmo suave o fuerte. Y esa variedad de sonidos, melodías y letras ha hecho que sea una de mis bandas favoritas.
Cuando escribí el capítulo titulado «¿Realmente somos libres?», la canción que resonaba en mi mente era «Acrobat». En esa publicación narraba de forma breve, el proceso que tuve que pasar para reconocer mis errores en cuanto a la administración de mis finanzas, y las consecuencias de esos errores. Cada párrafo se convertía en un recuerdo de esos momentos. Y en cada línea que escribía, podía sentir la fuerza de esa canción en mi mente. Era una combinación de inspiración y liberación, acompañada de una excelente canción de fondo. Me tomó un tiempo encontrar el momento de volar y soñar para rehacer el camino nuevo.
«Acrobat» habla precisamente sobre esos momentos en donde las adversidades de la vida nos pueden detener o hacer más pesado nuestro camino. Muchas veces las adversidades vienen sin avisar. Surgen a través de problemas ajenos que luego se convierten en daños colaterales hacia nosotros. Sin embargo, también pueden venir como consecuencias de nuestros actos o decisiones. Relaciones rotas o dañadas, pérdidas, decepciones o aparentes fracasos.
No creamos en todo lo que escuchemos al rededor. No creamos en todo lo que podemos ver cerca de nosotros. Solo debemos cerrar nuestros ojos, y vamos a poder sentir al enemigo cerca. Generalmente ese enemigo está dentro de nosotros mismos. Sale en forma de miedo, de temor, de angustia, de tristeza, de frustración, de enojo, de resentimiento, de auto conmiseración. Ese enemigo puede tomar diferentes formas, y siempre querrá destruirnos, justo en el momento que nos sentimos más vulnerables.
Cuando no podamos encontrar nuestro momento de volar alto solo debemos preguntarnos, ¿qué pasó con el fuego en el alma que solíamos tener? Ese ímpetu que alguna vez llegó con el deseo de querer comernos el mundo, y volar alto, es el que debemos buscar en nuestro interior. Aunque haya muchas razones para sentirnos derrotados o hundidos, debemos recordar justamente esos momentos de fuerza mental, para salir adelante. No hay mejor momento para sentir nuevamente la fuerza de levantarnos, que cuando estamos en el suelo. Por paradójico que parezca. Debemos recordar que justo ahí empieza el nuevo camino. Y depende de nosotros cómo lo vamos a construir, y cómo lo vamos a vivir.
Cuando llegue ese momento de dolor, de tristeza, o de frustración, podemos tirar todos esos sentimientos juntos de una sola vez. ¡Podemos escupirlos o vomitarlos! Lanzarlos muy lejos de nosotros, para liberarnos de todo. Ya ha sido suficiente de tragárnoslos y atragantarnos con tanta tristeza, amargura, ira o decepción. ¡Es momento de soñar! Y es momento de soñar alto, de volar por encima de todo. ¡No dejemos que esos «bastardos» nos hundan!
Aunque en ese momento parezca que nada tiene sentido, o que nada encaja en su lugar. Quizás la solución esté frente a nosotros mismos y no la podamos ver completamente. Y cuando tengamos el deseo de golpear esa pared que nos detiene, hay que hacerlo con fuerza. Porque cada sueño y cada aspiración en nuestro interior, merece la pena luchar y pelar con todas nuestras fuerzas. Cada golpe que podamos recibir debe convertirse en un nuevo sueño por cumplir también. Nuestra hora se acerca, y estamos a punto de volver a encender ese fuego dentro de nosotros. El momento de volar se acerca. ¡No dejemos que esos «bastardos» nos hundan!
Quizá debamos ser como acróbatas (Acrobat) para poder esquivar esas vueltas imprevistas en las curvas difíciles de la vida. Quizá podamos parecer locos soñadores al hablar así. Pero nuestro tiempo de volar y de soñar se acerca. Y debemos volar y soñar lo más alto que podamos. Siempre habrá una salida para cualquier problema. Podemos destruir aquello que nos hace daño, y aferrarnos a lo que nos hace felices. Empecemos con darle libertad a nuestros sueños. Empecemos a tomar responsabilidades por nosotros mismos. Es tiempo de volar alto. La marea a nuestro alrededor puede cambiar ahora. ¡No dejemos que esos «bastardos» nos hundan!
No creas todo lo que oyes,
ni creas todo lo que ves.
Si cierras los ojos
sentirás al enemigo
Cuando te conocí
tenías fuego en el alma
¿Qué fue de aquel rostro
de nieve derretida?
¡Ahora mira cómo está!
Y puedes tragar,
o escupir.
Puedes vomitarlo todo,
o atragantarte con ello.
Y puedes soñar.
Así que sueña en voz alta.
Sabes que se acerca tu hora.
No permitas que los bastardos te hundan.
Nada tiene sentido.
o parece encajar.
Sé que le pegarías a alguien
si solo supieras a quien.
Y yo me uniría al movimiento
si creyese en alguno.
Partiría el pan y bebería el vino
si hubiese una iglesia donde pudiese recibirlo.
Porque en este momento lo necesito.
Tomar el cáliz
y beberlo despacio.
No puedo dejarte marchar
y debo ser
Acróbata,
para hablar así y actuar así.
Y tú puedes soñar, así que sueña en voz alta,
no permitas que esos bastardos te hundan.
Y debo ser acróbata
para hablar así y actuar así.
Tú puedes soñar así que sueña en voz alta.
Puedes encontrar una salida.
Tú puedes construir y yo puedo desear,
puedes llamar, yo no puedo esperar.
Tú puedes destruir o aferrarte a las cosas,
empezar con sueños
y tomar responsabilidades.
Y yo puedo amar, yo puedo amar.
Se que la marea está cambiando,
no permitas que esos bastardos te hundan.
Acrobat – U2
