¿Por qué Depeche Mode es mi banda favorita? Bueno, veamos. ¿Cómo les explico?
La música siempre ha sido un ingrediente especial en la vida de las personas. Todos hemos estado influenciados por cualquier tipo de melodía, incluso desde antes de nacer. Se ha comprobado que los bebés pueden reaccionar a la música, aún desde el vientre de la madre.
En mi caso, el primer recuerdo que tengo sobre la influencia de la música en mi vida es una enorme caja de madera con un tocadiscos que tenía mi papá para escuchar discos de vinilo. Siempre se refería a ella como la «Radiola». Creo que, a esa edad, lo que más me intrigaba era cómo podía ser posible que de un disco negro, pudiera salir música. Recuerdo como él solía sacar los discos de vinilo de sus empaques de cartón y los ponía en ese tocadiscos interno. Bajaba lentamente una aguja para que hiciera contacto con el disco, y mientras éste giraba a cierta velocidad, la música empezaba a sonar.
Era como una cajita de música, pero para los adultos de ese tiempo. También recuerdo ese olor tan particular que sentía cada vez que sacaba un disco para ponerlo en el aparato de música. Era un olor muy diferente a un simple objeto de plástico. En mi mente quedó guardado ese olor con la descripción de: «olor a nuevo». No sé por qué, pero así lo recuerdo hasta el día de hoy.
De esa famosa Radiola, recuerdo haber escuchado canciones tanto de los Bee Gees, como música andina. Melodías instrumentales de Chuck Mangione, o de Abba. Obviamente ninguna se convertiría en mi banda favorita. Ninguna de esas bandas era Depeche Mode. Ni siquiera sabía los nombres de los artistas. Pero con el paso del tiempo pude entender de quienes se trataba. Y posiblemente esa fue mi primera influencia musical. Para un niño de seis años, escuchar Abba o los Bee Gees, definitivamente que marcó una huella y un gusto particular por la música en inglés.
Aquella vieja y enorme caja de madera quedó olvidada cuando mis padres tomaron la decisión de trasladarse a otro país para vivir por los siguientes años. Creo que fue parte del fondo de financiamiento para aquel viaje. Pero en términos prácticos, solo fue pequeño ajuste en el medio para seguir formando mi gusto musical. El siguiente aparato musical del cual ya tengo un mejor recuerdo, era una radiograbadora que funcionaba tanto con electricidad, como con baterías estándar. Y en lugar de discos, se podían reproducir cassettes de cinta magnética, y por supuesto escuchar la radio local. Dinero para cassettes no había, pero electricidad para escuchar la programación de las radios locales, si teníamos. Podría decirse que fue un período de escasez en recursos tecnológicos. En realidad, fue un período de escasez en todo tipo de recursos.
Ya siendo adolescente, y con la influencia no solo de la radio, sino de la televisión, los gustos musicales iban cambiando. Yo seguía buscando mi banda favorita y a mi papá parecía gustarle más ahora la música en español, sobre todo de artistas mexicanos o españoles. Confieso que los que ahora considero como mis «gustos culposos», en ese momento sacaban a relucir mis marcadas carencias vocales para el canto. Pero sin importar eso, las cantaba. Además, ya no solo tenía la influencia paterna sobre los gustos musicales. Ya era parte de un pequeño círculo de amigos, quienes también estaban explorando y definiendo sus propios gustos musicales. Y como en todo grupo social, la afinidad es fundamental para fortalecer los lazos de amistad o de relación entre los miembros de esos grupos. Por supuesto, esa afinidad también iba relacionada con la música.
El primer género musical con el cual me sentí completamente identificado, después de aquellas canciones de los Bee Gees, Abba, o de los artistas de música en español, fue el Heavy Metal. Específicamente la parte más «pesada». El gusto por ese tipo de música creo que se produjo por la mezcla de dos factores. Por un lado, mi gusto particular por los sonidos fuertes de percusión, y las melodías con mezclas de varios tipos de sonidos y volumen fuerte. Y por el otro lado, el hecho de que era un género bastante selectivo. Más adelante les contaré cuál es mi banda favorita en este género.
Es decir, no era un género muy popular, y de alguna forma eso nos daba un sello diferenciador que para cualquier adolescente de la generación X, era algo que se sentía poderosamente bien. Era como una carta de presentación para separarse de lo común y tradicional. Mis primeras posesiones musicales, era copias de copias de cassettes que pedía prestados, y a los que de vez en cuando podía tener acceso. El mismo hecho de ser un género muy diferente, hacía que los pocos cassettes originales, fueran sumamente cuidados y protegidos por sus dueños.
El temor más grande que nos podía invadir era que una cinta magnética quedara enredada en las ruedas internas de alguna grabadora, y que se echara a perder. O que el sonido no fuera de la misma calidad. Por cierto, en ese punto es donde nace mi gusto por un sonido de alta calidad, o de alta definición. Todo debía ser una combinación perfecta, entre la melodía fuerte pero bien balanceada del sonido del Metal, con la definición del sonido que pudiera dar el aparato de reproducción.
Pero en ese mismo período, paralelo a mi gusto ya bien fundamentado por el Metal, también empecé a escuchar un género de música muy bien elaborado. Otro género que captó por completo mi atención. Como no podía ser de otra forma, era de música en inglés, pero ya no se trataba de Abba o los Bee Gees. Era un tipo de música que empezaba a tener más y más presencia en las radios juveniles de ese momento. Música electrónica, con un poco de influencia de rock. Melodías que podían variar entre un ritmo bailable, o baladas. Con letras más expresivas que hacía referencia a diferentes estados de ánimo o sentimientos personales. Era un género que se empezaba a conocer como «Alternativo».
Había varios grupos, casi todos ingleses, que estaban sonando en la radio. Si, en la radio. Había olvidado aclarar, por si hacía falta, que en ese momento no existía, YouTube, ni Spotify, ni streaming. De hecho, ni siquiera había internet aún. Así que la radio marcaba el camino, y cada quien decidía qué tipo de emisora seguir, dependiendo de los géneros que tuvieran en su programación regular.
No recuerdo muy bien el momento exacto, pero si recuerdo que un día me quedé en casa en lugar de salir con mis amigos. Pasé escuchando una de esas radios casi toda la tarde. En cada corte para anuncios, recuerdo que promocionaban un programa especial de noventa minutos. Iban a presentar la discografía y comentar sobre la trayectoria de un grupo llamado Depeche Mode. Ya había escuchado el nombre, pero solo los asociaba con una canción llamada Strangelove.
El programa empezó con una breve reseña sobre la formación del grupo, historia de sus integrantes, y algunas canciones de su primer álbum. Conforme el programa avanzaba, me iban gustando más las canciones y el estilo de melodía y la particular voz del cantante. Tenía esa mezcla bien elaborada de sonidos de percusión, con letras muy pegajosas por decirlo de alguna forma. Y también sonidos fabricados en sintetizadores. A la mitad del programa, empezaron a sonar canciones que ya había escuchado, pero que, hasta ese momento, no recordaba ni el nombre, ni quien las cantaba.
Quedé fascinado de canciones como Behind the Wheel, Route 66 y The things you said. Todas esas canciones eran del álbum Musis for the Mases, y justo en ese año estaba por salir al mercado el primer concierto en video del grupo. Precisamente para promocionar ese disco. Un concierto llamado «101» (concierto número 101 de la gira Music for the Mases).
Para el final del programa, lo que tenían preparado era la presentación del último disco que había grabado el grupo, el álbum Violator. Fue la primera vez que escuché canciones como Policy of Truth, World in my Eyes y Clean. El primer sencillo que Depeche Mode decidió promocionar en las radios para ese álbum, fue Personal Jesus.
Ya para ese momento tenían toda mi atención, y podría decir que las cartas ya estaban echadas, sobre cuál iba a ser mi banda favorita por el resto de mi vida. Pero por si aun hacía falta, sonó la última canción del programa de la radio de esa noche: !Enjoy the silence!
Después de más de treinta años ya, Depeche Mode se ha convertido por mucho, en mi banda favorita, y en una especie de sello personal con la cual me gusta identificarme. Puedo decir que comparto totalmente lo que «mi amiga» Charlize Theron dijo sobre ellos: «Depeche Mode se ha convertido en la banda sonora de mi vida». Y la verdad es que no encuentro otras palabras para describirlo mejor que ella. Después de todo, !quien soy yo para contradecir a Charlize Theron al respecto!
