Blog Enjoy the Silence

El lugar perfecto para poder escuchar nuestra voz interior

Una cuestión de tiempo

Creo que siempre habrá una canción para cada momento de la vida. Y de la misma forma creo que siempre habrá una película para recordar con alguna lección que merezca la pena guardar. En estos últimos días me recordé de la película «Una cuestión de tiempo», que a pesar de ser una especie de mezcla entre comedia dramática y romántica, tiene un mensaje muy bonito de fondo. Algo que definitivamente tiene un valor muy especial, si encontramos el verdadero mensaje que nos presenta.

Porque más allá de ser una película realmente entretenida, creo que lo mejor es descifrar en qué momento se revela el tesoro de vida. Pareciera que durante todo el desarrollo de la trama, se percibe un sentimiento de cierta nostalgia que poco a poco va aumentando. Hasta llegar al punto en donde todo tiene sentido, pero no de la forma que lo imaginaríamos. Después de todo, sigue siendo una película nada mas. Pero podemos descubrirlo con un poco de imaginación, y mucha reflexión personal también.

La película trata de una pareja de jóvenes que se conoce de una forma muy particular. Literalmente se conocen «a ciegas». El vínculo de los dos personajes (Tim y Mary) comienza precisamente en una cita en un restaurante donde tienen que convivir todo el tiempo completamente a oscuras. El restaurante está completamente sin luz y todos los meseros son personas no videntes. Una de esas prácticas extrañas para conocer parejas en condiciones aún más extrañas. Eso sí, muy interesantes y divertidas como parte de la historia. Pero que de cierta forma, nos inducen a pensar que se pueden crear vínculos muy fuertes, más allá de lo que nuestros ojos pueden ver.

Casi de forma paralela, también se presenta el punto de ficción de la película. El papá de Tim le revela un asombroso secreto cuando llega a cierta edad. Luego de un pequeño fracaso amoroso de juventud, Tim se siente bastante frustrado, y en ese momento, su papá decide que es momento de contarle algo asombroso que sucede en su familia. Por cierto, me parece un lindo detalle la forma en la que el papá nota que su hijo está pasando por uno de esos momentos que se quisieran olvidar, pero que se tienen que vivir para poder crecer. Una pequeña lección de vida adicional para aprender.

En ese momento James, el papá de Tim, le cuenta que todos los hombres de su familia tienen el extraño poder de viajar en el tiempo, pero siempre hacia el pasado. Nunca hacia el futuro. Esto es algo que hasta el final de la película se logra comprender completamente, y es ahí donde está la magia del mensaje que quiero compartir ahora. En el último diálogo que tienen padre e hijo antes de despedirse completamente, James le da el mejor consejo de vida a su hijo, y le brinda la oportunidad de experimentar completamente, los beneficios de su super poder.

De hecho, este poder de regresar en el tiempo hacia el pasado, no evita que Tim sufra los mismos «desamores» de juventud. Lo intenta de varias formas, sabiendo que puede regresar una y otra vez hacia el pasado para intentarlo de nuevo, pero el resultado final siempre es el mismo. Solo cambia la forma en la que decide actuar ante ciertas situaciones. Así que de alguna forma, es otra lección importante para aprender. A veces podemos intentarlo muchas veces en todas las formas posibles que a nosotros se nos puedan ocurrir. Pero si «el destino» no permite que sea de la forma que está escrito, simplemente no lo será.

Otra lección importante es que si de verdad tuviéramos la oportunidad de regresar en el tiempo y cambiar nuestras decisiones, siempre habrían consecuencias impredecibles. Podríamos regresar para cambiar algo que salió mal, y tener un resultado temporal que sea aparentemente bueno. Pero podríamos correr el riesgo de que «nuestro presente» no sea el mismo que tenemos. Es decir, que las cosas buenas que podemos disfrutar ahora, podríamos perderlas a cambio de algo que ya sabíamos cuál era el resultado. De cierta forma, es como quedarnos siempre con el pensamiento de «¿qué hubiera pasado si?». Tendríamos la respuesta corta de saber que cambiamos algo pasajero, pero al final siempre llegaría la interrogante de qué hubiera pasado si no lo hacemos. Al final siempre termina siendo una cuestión de tiempo, comprender y aceptar la vida tal como es.

La película transcurre narrando la vida cotidiana de los personajes, siempre con esa vueltas y regresos a puntos específicos en el tiempo. Cambiando unos hechos por otros, hasta que llega un punto en donde no se puede regresar. Aún dentro de la ficción de la película, encontramos verdades que nos hacen reflexionar. Podemos «jugar» a intentar «cambiar» el futuro con base en nuestras decisiones actuales. Pero será cuestión de tiempo, que nos demos cuenta que es algo insostenible a lo largo de la vida. Siempre vamos a tener un punto de quiebre, en donde una decisión nos marcará para bien o para mal, y de la cual no podremos regresar para cambiarla.

En la película, esta restricción se presenta también de una forma muy simbólica y especial. Ni Tim ni su papá, pueden regresar a un punto pasado, después del nacimiento de alguno de sus hijos. Es decir, no pueden regresar a vivir o cambiar situaciones de hace tres años, si su hijo o hija nació en un tiempo menor a ese. Solamente pueden regresar hasta puntos en el tiempo, después de ese evento. Pareciera que se puede «convivir» con esa restricción, y aún así sacarle provecho al super poder. Hasta que llega el momento de enfrentarlo realmente. Como todo en la vida.

James, el papá de Tim está en una fase terminal de una enfermedad y le queda poco tiempo de vida. Podríamos pensar que a pesar de saber que llegará ese momento doloroso de separación, siempre tendrá la oportunidad de revivir instantes especiales. Como si fuera una canción o una película que podemos retroceder las veces que sea, para escuchar nuestra parte favorita. Hasta que Mary y él, deciden que es tiempo de tener otro hijo. Y automáticamente Jim sabe lo que eso significa. Inevitablemente llegará el día en que por más que lo desee, no podrá volver a ver a su papá. Así de triste y así de real, como en la vida misma. No hay un super poder que nos libre de esos capítulos en la vida. Al final, siempre termina siendo una cuestión de tiempo.

Y es justo en esa última conversación, cuando el papá le dice su secreto para vivir una vida plena completamente, aprovechando al máximo el poder que tienen. Le aconseja que viva cada día de una forma «normal», como cualquier otro día, con todas las cosas buenas o malas que pueda tener. Y luego le dice que al terminar cada día, vuelva al inicio y lo viva una vez más. Pero esta vez, disfrutando hasta del último detalle posible. Riéndose de las cosas que en un principio parecían feas, y viendo con detalle cada instante para disfrutarlo al máximo.

Al pensar en este consejo, es inevitable que nos veamos confrontados de alguna forma con las reflexiones que la vida nos presenta. Sería algo verdaderamente especial, que pudiéramos regresar cada día para vivirlo una vez mas, pero haciendo las cosas diferentes. Me pregunto cuántos días hubiera tenido que regresar en el tiempo, para evitar cosas que dije. O para tomar decisiones diferentes a las que tomé. Cuántas veces al regresar en el tiempo, hubiera podido contestar con una sonrisa en lugar de una respuesta dura o pesada. Y me pregunto, si realmente sería capaz de reír y ver siempre el lado positivo de las circunstancias, por oscuras que puedan parecer en un inicio.

Hace unos días compartí una publicación llamada «Revisar las bases». Y cuando recuerdo el mensaje de esta película, siento nostalgia al imaginar, cuántas veces hubiera podido regresar las bases de cada día de mi vida. Pienso que en muchos episodios de mi vida, tan solo era una cuestión de tiempo la que necesitaba para que las circunstancias fueran diferentes. Pero no lo fueron. Y al final se tiene que vivir con el peso o el orgullo (lo que nos resulte mejor) de cada paso que dimos que nos llevó hasta este día.

Definitivamente que sería un super poder muy especial que pudiéramos hacer «borrón y cuenta nueva» para cada día que «metimos la pata», y deseamos hacer las cosas diferentes. Es posible que en muchos casos nos hubiéramos quedados callados todo el tiempo posible, y solo escuchar lo que las demás personas querían decirnos. A lo mejor en otros casos, al repasar el día nuevamente, confirmaríamos que nuestras acciones fueron las correctas. Y si es así, disfrutaríamos nuevamente de esas sensaciones especiales que nos invaden cuanto estamos felices.

La posibilidad de vivir cada día una segunda vez es algo realmente maravilloso. Pienso en ello y sin dudas que disfrutaría mucho si tuviera ese poder. Ya en ese momento de la película estaba totalmente seguro de haber aprendido la lección. Creí haber encontrado el tesoro oculto y el consejo para vivir de una forma plena cada día. Sin embargo aún faltaba algo aún más especial. El tesoro dentro del tesoro, por decirlo de alguna forma. Era como una lección aún más hermosa. Es como disfrutar del fruto de haber seguido un consejo muy sabio y especial, y poder llegar a un punto donde se trasciende a algo aún mayor.

Una vez que había disfrutado del consejo que le había su papá, Tim decidió hacer algo más especial. Decidió no usar su poder para vivir cada día dos veces, sino que desde la primera vez intentaría hacerlo como si ya lo hubiera vivido. Empezó a vivir un día a la vez, pero con la enseñanza aprendida de disfrutar cada instante de la mejor forma posible. Como pensando que cada instante podría ser el último que se viva. Recordando la que la vida misma puede acabar en un minuto, y nos puede dejar sin la posibilidad de haber vivido plenamente cada día. Finalmente, todo era en realidad una cuestión de tiempo, antes de que el verdadero tesoro quedara finalmente descubierto.

Efectivamente la vida puede cambiar en un segundo. Un accidente nos puede destrozar físicamente o derrumbar la vida en un instante. De la misma forma que una noticia inesperada puede hacerlo. O igual que una discusión que nunca tuvo sentido y que se pudo haber evitado. Sería más lindo imaginar que aunque nuestra vida no sea una película, si tenemos el super poder de hacer las cosas mejores cada día. A lo mejor sin saber qué es lo que hubiera pasado si las hacemos diferentes. Sin tener esa «red de seguridad» en el caso de una caída aparatosa. Pero con la certeza de que sí estamos viviendo cada momento de la mejor forma posible.

Para mi, ha sido una cuestión no de tiempo, sino de años, comprender esto para mi vida. No es algo que haya aprendido o asimilado luego de ver una película. Más bien es el resultado de esos giros inesperados que nos da la vida, y que nos presenta de frente, con momentos que desearíamos haber evitado. Pero creo entender que a pesar de no tener ese poder mágico, si puedo intentar hacer las cosas diferentes.

Y no solo lo creo como algo que viene en forma de una sensación positiva, sino porque en realidad he comprobado que se siente infinitamente mejor, intentar reacciones nuevas a problemas que pueden ser recurrentes en ciertos momentos. Hablar de un tema que puede parecer complicado de abordar, puede ser la solución a una discusión que no llevará a ningún punto. Parece algo lógico, como repito siempre. Pero en la práctica y en los momentos que de verdad hay que hacerlo, no es tan fácil, como simplemente decirlo.

Entender que cada persona tiene límites ante determinadas situaciones, también podría ser un buen momento para aplicar el super poder de disfrutar de la vida, a pesar de no compartir esos límites. Después de todo, por qué deberíamos tener los mismos límites, si somos todos personas completamente diferentes. Aceptar que podemos ser felices a pesar de nuestras diferencias no debería ser una cuestión que tarde tiempo en llegar. Podemos vivir cada día, aceptándonos nosotros mismos tal como somos, y aceptando a los demás como son. Somos compañeros de viaje en la vida. Y a pesar de nuestras diferencias podemos disfrutar de compartir sueños similares, retos parecidos, o quizás luchas contra adeversidades que nunca imaginamos que llegarían.

Vivir un día a la vez. Es mi frase de vida. No la adopté como propia sino hasta que tuve que reconocer que me había equivocado en muchas cosas. Pero cuando se fue haciendo parte del día a día, empezó a tener más valor. Como el super poder de la película. Reconozco que por momentos se me puede olvidar. Ante los problemas o los giros inesperados de la vida. Pero cuando vuelvo a recordarla y siento el inmenso poder que tiene, las cosas parecen ser más ligeras.

En estos últimos días he podido «vivir un día a la vez», y la sensación de felicidad al ver el resultado, es algo que no puedo describir completamente. A veces solo se necesita parar, respirar muy profundamente, y ver toda la escala de grises en medio de lo que antes era negro. Recibir un resultado parcial de algún tipo de prueba, no significa que la prueba no se haya superado. Solo es un resultado parcial. Un mal día no significa que toda la semana vaya a ser igual. Es más, el día que parece empezar mal, no tiene por qué continuar ni terminar de la misma forma.

Al final todo depende de la forma en la que nosotros decidimos caminar en medio de nuestros pensamientos. Yo quisiera recordarme siempre de la hermosa lección de esta película todos los días. Y aplicar el super poder de vivir un día a la vez, como si fuera el último. No es una cuestión de tiempo. Es una cuestión de convicción.

“Todos viajamos juntos en el tiempo, todos los días de nuestras vidas. Todo lo que podemos hacer es esforzarnos todo lo posible para disfrutar de este extraordinario viaje”. “Y al final creo que he aprendido la lección final de mis viajes en el tiempo; e incluso he ido un paso más allá que mi padre. La verdad es que ya no viajo, ni siquiera para revivir un día. Solo trato de vivir cada día como si hubiera regresado a propósito a ese día, para disfrutarlo, como si fuera el último día de mi extraordinaria y ordinaria vida”.“Los verdaderos problemas de tu vida siempre serán cosas que nunca pasaron por tu preocupada mente”.

Deja tu comentario


“Todos viajamos juntos en el tiempo, todos los días de nuestras vidas. Todo lo que podemos hacer es esforzarnos todo lo posible para disfrutar de este extraordinario viaje”. “Y al final creo que he aprendido la lección final de mis viajes en el tiempo; e incluso he ido un paso más allá que mi padre. La verdad es que ya no viajo, ni siquiera para revivir un día. Solo trato de vivir cada día como si hubiera regresado a propósito a ese día, para disfrutarlo, como si fuera el último día de mi extraordinaria y ordinaria vida”.“Los verdaderos problemas de tu vida siempre serán cosas que nunca pasaron por tu preocupada mente”.

Categorías

Conoceme

Mi nombre es Luis Rodríguez.
Este pequeño espacio al que he llamado Enjoy the Silence, o Disfrutar del Silencio, ha nacido de una forma espontánea. Llegó casi sin pensarlo, como una idea que vino de pronto. Y de inmediato se convirtió en una forma de expresión muy personal en muchos sentidos de mi vida. Surgió como respuesta a una simple pregunta: ¿qué es lo que realmente te gustaría hacer, aunque no recibieras ningún pago por hacerlo?